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lunes, 17 de septiembre de 2012


Epílogo: otra historia parecida.
Los cadetes masculino estaban jugando un partido importante y en el banco como coatch estaba Abril. En las gradas estaban Alan y Pablo sentados juntos.

-Parece que le está saliendo bien esto de ser coatch a Abril ¿no? -dijo Alan rompiendo el silencio.

-Si, le salió bien la jugada. Parece que fue ayer cuando empezó a entrenar con ustedes. -dijo su suegro sin mirarlo.

-Si, y me acuerdo de su primer partido que tenía miedo y que le daba vergüenza por que era la única mina... -los dos rieron. Entonces se fijaron como Alberto salía del campo y su madre le acariciaba la cabeza antes de que se sentara en el banco.- Y además tiene una historia como la tuya.

-No, parecida. Alberto no empezó a jugar porque un rubio le preguntó donde se iba a la cancha y que era nuevo. -dijo mirando a su yerno.

-No, sería una morocha como la madre. -rió al ver la cara de suegro que tambien rió.

-¿Quien lo diría no? Pensar que mi hija se convirtió en coatch, en la coatch de su hijo... -dijo riendo.

-Y del mío. -se miraron y sonrieron antes de volver a mirar hacia la cancha.


-¡Nicolás siempre llegamos tarde! -se venía quejando Sofía.

-¿La culpa es mía? Fuíste vos la que te encerraste media hora en el baño.

-¡Estoy embarazada, insensible! -dijo tocándose la panza. Nicolás sonrió y se acercó a besar a su mujer.

-¡Puaj, que asco! -se quejó Katina sentándose al lado de su tío.

-¿Que hacés vos con tu hermana? -preguntó Pablo.

-Mamá y papá no confían en mi y me dejan a cargo de Sofía. Ella es más irresponsable que yo. ¡Mirala! -dijo señalándola. Su tío y Alan se rieron.- ¿Como van?

-Van perdiendo, pero ya verás como tu prima los saca de esto. -contestó Alan.

-¿Cuanto queda? -preguntó esta vez Nicolás uniendose a los demás.

-Poco, pierden de un punto. Pero yo confío. -dijo Alan.

-Si, Abril sabe como sacarlos de acá. -la defendió su papá. Entonces Abril se acercó a las gradas en un tiempo que les concedieron.

-Papá, ¿que hago? Están de capa caída y no confían... Me sacan.. -dijo Abril. Su marido se rió.- ¿De que te reís?

-Abril cariño, ahora sos vos la coatch. Yo lo dejé de ser hace años. Arreglatelas vos sola. -dijo su papá.

-Pa.. -puso puchero.

-Yo te ayudo. -se ofreció Alan.

-A vos no te pedí ayuda. Ya puedo yo sola. -dijo antes de irse a junto de su equipo.

-¡Te tiene bien la nena eh! -se rió Katina.

-Nico, tengo antojos de alfajones. Traeme algo. -se quejó Sofía.

-Sofía, mi amor, no podés tener antojos si solo estás de un mes y medio. -se quejó Nicolás.

-Te está llamando histérica hermanita. -dijo Katina que le encantaba joder un poquito a sus hermanos.

-Callate, yo por lo menos no vivo con mamá y papá. -dijo la hermana mayor.

-Vivo con ellos porque los amo y ellos me aman más que a ustedes.

-Y porque sos menor de edad. -añadió su cuñado.

-Callate, ¿o querés que empiece a quererte como quiero a la estúpida de la novia de Quino?

-Tranquila cuñada...


-Chicos, ¿porque no alegran esa cara? -lo intentó Abril sin recibir respuesta alguna.- Yo con esto no puedo. Si no empiezan a jugar como se debe van a peder la liga. ¿Es el partido que les puede salvar y lo van a tirar así? Si quieren me voy y los dejo a ustedes solos...

-Mamá, no seas histérica. -dijo Alberto.

-¿Como? ¿Que me llamaste?

-Nada... -se calló Alberto.

-Miren, ¿quieren seguir jugando o no? -todo su equipo asintió.- Entonces salgan a jugar como quieren.

Los chicos volvieron a salir a la cancha, pero uno de los que se quedó de suplente en el banco fue Alberto.

-Perdón, mamá. -se disculpó.

-¿Por que te disculpás?

-Por lo de histérica. Lo que pasa es que tengo miedo de perderlo todo en este partido. -dijo mirando ya al suelo.

-¿Sabés quien tenía el mismo miedo cuando tenía tu edad? -le dijo en susurros. Su hijo negó.- ¿Ves ese hombre de saquito azul en las gradas? -Alberto se giró a mirar a la grada donde distinguió a su papá con aquel saquito azul, el cual le guiñó un ojo. El pequeño rubio se rió y volvió a mirar a su mamá.- Ese tenía todos los días ese miedo..

-¿Papá era un miedoso? -dijo riendo.

-El más miedoso. Pero también era el mejor y el más lindo de todos. Oh, mirá como vos. -su hijo rió.- Tenía a todas las cheerleaders loquitas.

-Y alguna integrante del equipo femenino también ¿no? -su madre rió y siguió con su trabajo.

El partido no acabó como todos esperaban, los chicos perdieron. El equipo femenino del club los esperaba fuera y lo que más sorprendieron a Abril, Alan y Pablo fue que Clara, una de las chicas que formaban parte del equipo femenino, estaba consolando a Alberto.

-Esta va a correr todo el día... -le dijo Abril entre dientes a Alan.

-Estás loca. -rió su marido.


A veces las cosas en la vida pueden ser positivas, negativas o ninguna de las dos.
Igual que hay días malos, días buenos y días que no se pasan.
Esto es lo que les pasó a cuatro "adolescentes" ya algo creciditos, 5 hijos, un deporte y una vida, normal.



Y este es el final de "Positivo, negativo". Quiero que sepan que me encantó escribirla y releerla cada vez que subía un capítulo. Amé a mis personajes y a la historia. Y para las que pregunten, voy a subir otra novela. Es más, ya tengo una temporada escrita de mi nueva novela. Si ustedes quieren, hoy mismo subo el prólogo de la otra novela :) 
Un beso, Cris. 

viernes, 14 de septiembre de 2012


 50.Positivo, negativo.
Abrió los ojos y miró la hora. Eran las doce ya, y llegaba tarde. Se vistió corriendo y bajó las escaleras de su casa. Encima de la mesada yacía una nota en la cual su mamá explicaba que todos se habían ido ya, que no llegara tarde, que era importante. Salió de su casa, después de coger la torta que corría de su cuenta ese día, y pidió un remis. En media hora estaba en la puerta de la cancha de rugby. Despacio se adentró por lo pasillos y cuando llegó a la cancha vió las mesas preparadas para una enorme comida.

Su papá y su tío estaban al cargo del asado. Su mamá y su tía de poner la mesa con algunas otras mamás. Lo que más le sorprendió fue ver que las mesas estaban en una esquina dejando toda la cancha vacía.

Dejó la torta con su papá y se adentró en el vestuario femenino. Allá todas las mujeres que jugaron al rugby en esa cancha se estaban preparando para jugar otro partido.

-¿Van a jugar? -preguntó sorprendida.

-Si, contra los pibes.

La que contestó fue su hermana. Sus 27 años habían llegado con su boda y los cinco añitos de Lucía. Lucía era la hija de Sofía y Nicolás. Había llegado con los 22 de ella y los 23 de él y todos la amaban. Después, en el vestuario de al lado, estaba su hermano. Santino tenía 24 añazos ya y un divorcio y otra novia embarazada. Santino con 20 años se casó con Melody, pero la cosa no fue bien y dos años después de divorciaron. Hace apenas 1 año y medio el presentó en su casa a Virginia, su ahora novia y futura mamá.

Los pequeños Martínez. Abril, 4 años después de su reencuentro con Alan, decidieron casarse y ahora viven en una casa muy cerca de sus papás y los dos decidieron dedicarse a lo que más les gustaba, el rugby. Ahora ellos dos llevan el club con la ayuda de Peter y Pablo, pero con lo que no contaban es que Alberto, rubio como el padre y los ojos verdes como la madre, fuera a ser entrenado por Abril. Alberto hace 12 años que llegó a la vida de los Martinez. Y por último tenemos a Joaquín. El, tenía 19 años y con su prima pequeña eran inseparables. Después de que Abril, Sofía y Santino se independizaran, ellos dos se quedaron solos en sus casa y las salidas entre las dos familias se hicieron más frecuentes. Así que ahora, Joaquín es como el hermano mayor de Katina y ella como su hermana pequeña. El pequeño detalle esque Joaquín está de novio con María y ella no hizo tan buenas migas con Katina.

Y ahora tenemos a la más pequeña de nuestros protagonistas. Katina creció como si fuera hija única, ya que sus hermanos mayores se fueron de casa cuando ella todavía era muy pequeña. Se crió con sus papás en la enorme casa la cual muchas veces estaba vacía. Ella, al contrario que su hermana, era cheerleader y actriz. Formaba parte del grupo de teatro del instituto. Ella no tenía un novio con el que disfrutar esta fiesta. Ella era rebelde, pirata y no era fiel a ningún hombre. Era la rompecorazones. Era la que se chapaba a dos en una misma noche, la que no le importaba lo que pensaran de ella, era ella y punto. Su papá sufría todos los dolores de cabeza por su culpa.

-Katina, ¿vos no querés jugar? -le preguntó Alma.

-No, eso no es lo mío.

-Disculpenos, señorita Lanzani. La mejor actriz y cheerleader del universo. -rió su hermana.

-Eso dice la gente de mi. -además tenía la autoestima por las nubes. Salió del vestuario y se sentó en un banquito al lado de su tío y de su papá.

-¿No vas a jugar? -preguntó su tío.

-No, tío. Ya saben que yo no soy ni como Abril ni como Sophie. Yo soy la mal-llevada de la familia.

-Que negativa estás... -dijo su papá riendo.

Su papá y su mamá estaban iguales, los años no los habían golpeado. Seguían trabajando en el instituto y Peter era el profesor de filosofía de Katina. Ella odiaba esto, en clase no sabía como llamarlo. No daba llamarlo papá, por respeto; y era incapaz de llamarlo profe porque era su papá. Entonces evitaba llamarlo.

Cuando se quiso dar cuenta ya tenía a su hermano al lado jodiendole y a su primo del otro lado preparandose para empezar a jugar. Los dos después de varios años también escogieron el rugby.

-Katina, ¿no trajiste a tu noviete? -le jodió su hermano.

-Santino, ¿no trajiste a la estúpida de tu ex? -si a ella le daban ella también daba. Melody ya no era nada bienvenida en la familia Lanzani.

-Chicos, no peleen. -dijo Peter. Entonces llegó Sofía.

-¿Vieron mi saquito del club? -preguntó la mayor de los hermanos.

-Si, acá. -dijeron Santino y Katina a la vez señalando cada uno su nariz.

-Estúpidos.. -suspiró. En realidad se querían pero ellos se trataban así. Cuando ya estaban todos sentados al rededor del banquito donde estaba Katina reían y charlaban.

-¡Ey! -gritó Pablo.- ¿Van a jugar o no?

-Como se echaban de menos a los coatchs... -dijo Alan.

-Pollerudo. -susurró Joaquín cuando pasó por su lado.

-Mentira, cuñado. Yo no necesito ser pollerudo, tu hermana me quiere igual. -dijo abrazando a la susodicha por los hombros.

-Chicos para un lado y minas para el otro. -interrumpió Peter.- Yo con las minas. -pero Pablo lo paró.

-No, yo con las minas.

-¿Por que? Que yo quiero estar con mi nena, y no con Nicolás.. -dijo Peter mirando a su yerno.

-¡Que vengan Katina, Lali y Rochi de coatchs! -propuso Tatiana. Las tres nombradas fueron con las minas y Peter y Pablo con los pibes. Salieron a la cancha los titulares y jugaron. Era re lindo verlos jugar como cuando tenían 15 años. Katina estaba impresionada por la complicidad entre ellos. Vio las señas entre Sofía y Abril, y también entre Santino y Joaquín. Eso lo envidiaba un poco. Le gustaría tener a alguien así. Tenía a Bella, que era su inseparable, su amiga desde la infancia. Pero ella jugaba al básquet y no le iba eso de animar con las cheerleaders, ella era más del deporte.

-Me encantaría haber jugado al rugby alguna vez. -dijo Lali igual de sorprendida que su hija.

-Yo tampoco jugué, y porque no quería que mi papá fuera mi coatch y miralas. Sus papás son sus coatchs y le da igual. Y con Alberto se repite la historia.

-Por cierto, ¿y Alberto? -preguntó curiosa Katina.

-Está allá, con el papá y su abuelo. -dijo señalando a Alan y a Pablo que tenían entre los dos a Alberto.

-Ro, ¿recordás el día que me dijiste que estabas embarazada?

-Si, vos no dejabas de repetir: Positivo, negativo, positivo, negativo.

-Fue un shock muy grande. ¡18 años y ya mamá! Estaban locos, vos y Pablo.

Cuando Pablo pitó el final del partido todos empezaron a abrazarse. Sabían que podía ser su último partido juntos y no era fácil despedirse de un etapa tan linda. Se fueron a bañar y cuando salieron todos comieron el rico asado que los coatchs habían preparado. Después de comer con todo el equipo y despedirse después de una foto familiar, la familia Lanzani y Martínez enteras fueron a casa de Sophie.

En el living de la Lanzani se encontraban Pablo, Rocío, Lali, Peter, Abril, Alan, Alberto, Joaquín, María, Santino, Virginia, Sofía, Nicolás, Lucía y como no Katina.

-¿Nos vas a explicar por que corno estamos todos acá? -dijo mirando mal a María.

-Cortala, Kati. -le dijo su primo.

-¿Con que, Quino? Si yo lo decía porque los nenes se cansan de estar acá y... -dijo mientras jugaba con Lucía, su sobrina.

-Bueno, como les iba a decir... -comenzó Sofía. Miró a Nicolás y se sonrieron.

-¿Se pueden dejar de cursiladas y decir que está pasando? -interrumpió Peter ahora. El estaba al lado de Katina y tambien jugaba con Lucía. Lali le golpeó el brazo.

-Positivo. -resumió Sofía sacando un bebe test.


 49.La mañana siguiente.
La casa de los Martínez estaba totalmente en silencio. La noche de ayer había dejado secuelas, sobre todo en los más mayores. El primero en despertarse fue Joaquín que bajó corriendo a prender la TV o alguna consola. Y la siguiente fue Rocío. Se le partía la cabeza. Anoche fue una de sus mejores veladas, acordarse de su papá y de su suegro cantando y bailando con los papás de Peter y Lali le hizo soltar una risita. Cuando se adentró en el living se encontró con Joaquín viendo aquella caja mágica.

-¿Tu hermana no se despertó? -preguntó confusa. Se había ido la primera de la fiesta porque estaba cansada, debería estar ya despierta.

-No, ¿y papi?

-No, tu papá debe de tener resaca.

-¿Resaca, que es eso? -preguntó alejando sus ojos de la TV por primera vez.

-Es como un duendecito que está en su cabeza porque ayer la pasó muy bien.

-Yo también la pasé bien. ¿también tengo recasa?

-Resaca, y no. Eso solo lo tenés cuando sos mayor.

Su hijo elevó los hombros y volvió a fijarse en los dibujitos. Rocío en cambio subió de nuevo al piso de arriba y golpeó tres veces la puerta de su hija.

-¿Queeeeee? -preguntó Abril con los ojos totalmente cerrados.

-Abril, ¿estás bien?

-Si, déjame dormir.. -después de decir esto se giró y se encontró con otro cuerpo. Asustada abrió los ojos y se encontró con el cuerpo de Alan.

Esos dos años lo habían dejado muy bien. Ya no era un nene, tenía el cuerpo más trabajado (supuso que no dejó el rugby), el pelo lo había cortado y le quedaba genial... Estaba re lindo. Una idea pasó por su cabeza, así que miró por debajo de las sábanas y se acrodó de que estaba desnuda. "Papá me mata. No, peor, lo mata." Pasó la mano por la cara y se dejó caer contra la almohada. Minutos después sintió un mano recorriendo su pierna.

-¿Que hacemos? -preguntó abriendo un ojo. Entonces se encontró con la sonrisa del rubio.

-Nada, no estaba seguro de una cosa, pero ya lo certifiqué. -seguramente pensó en lo mismo que ella.

-Ajá... Alan, tenemos un problema.

-¿Pasó algo?

-Si, que estamos en mi casa. Y no podés salir de acá. Porque si salís mi familia te va a ver y vamos a tener problemas.

-Abril, en tu familia ya saben lo que pasó ayer.

-No, no lo saben. Por ahora solo lo sabemos vos y yo.. Y yo lo tengo un poco nublado. -los efectos del alcohol.

-¿Querés que te lo recuerde? -entonces sintió todo el cuerpo de su ex sobre ella y sus labios sobre los suyos.

Entonces el ruido de la puerta volvió a interrumpirlos.

-¡Martínez! -ahora era su padre con una voz ronca.- Te visitan.

-Papá, deciles que estoy durmiendo. -dijo intentando zafar.

-Es Sofía, va a esperar, la conocés. -si, la Lanzani no se movería de allá hasta que su prima la haya atendido.

-Que espere.

Entonces escuchó a su papá tropezarse con algo y putearlo hasta que Rocío lo ayudo a bajar las escaleras acompañado de un "se me parte la cabeza" de parte de su padre.

-¿Sabés que es la primera vez que te escucho llamarle papá al coatch?

-Ya ves, es mi papá. -dijo con voz de nenita.

-Bueno, ¿en que estamos? -el volvió a acercarse pero ella lo frenó.

-Tenemos que hablar. -el rubio revoleó los ojos, sabía lo que venía ahora.- ¿Empezás vos, o empiezo yo?

-Empiezo yo. ¿Que querés saber? ¿Los nombres de las minas con las que chapé?

-Y si te acostaste con ellas. -añadió.

-¿En serio? -la morocha asintió y el bufó.- Bueno, Victoria, Natalia, Catalina, Ruth, Andrea y Carmen. Y solo me acosté con Carmen con la que mantuve una relación de dos meses. Te toca.

-Dale, eh... Franco, Fernando, Igancio, Guillermo, uno que no se como se llama, Facundo..

-Pará, ¿me voy y te chapás a el primero que aparece?

-Esperá que no acabé. Sergio y Marcos.

-¿Marcos? ¿El que jugaba al rugby con nosotros?

-El que juega conmigo al rugby. Si, ese.

-¡Lo mato! ¡No tiene códigos!

-Sh.. Te van a escuchar. ¿Aun te importo?

-¿Que? -el enarcó una ceja.

-Digo, por algo te molesta tanto lo de Marcos ¿no? Si me decís que ya no te importo no pasa nada porque yo... -y, como tanto ella odiaba, la calló de un beso.

-Se que no te gusta que te callen de un beso, pero sino no te callabas. Y si, me importás mucho, Abril.

 48.La fiesta de cumpleaños, dieciocho (parte2)
Abril salió de su casa con la bolsa del club colgada de su hombro. Llegó a la cancha y entró al vestuario, allá faltaba Sofía. Preguntó por ella pero nadie sabía nada. Cuando salieron a la cancha, aparte de Sophie, también faltaban Juan, Guido, León y Pablo.

Entrenaron los que estaban allá, pero salieron un poco antes porque todos estaban invitados a la fiesta de Abril.

Abril volvió a su casa y se preparó. Se puso el vestido blanco, sin mangas, y corto hasta las rodillas que había elegido para la ocasión. Dejó su pelo con algunos rulos perfectos. Colocó algunas pulseritas en su muñeca izquierda. Sus tacos blancos también y algunos detalles en negro. A las diez y quince minutos llegó su papá ya vestido para la fiesta.

-Pero, ¿vas a ir así? -dijo cuando la vió. Ella enarcó una ceja.- Digo, ¿vas a ir tan linda?

-Papá, no jodas. Llegaremos tarde sino salimos ahora. -dijo agarrando lo que le faltaba. Subieron al auto y fueron hasta donde estaba la fiesta. Todos estaban adentro menos. Sofía, León, Juan y Guido. Se lanzaron hacia ella y la abrazaron fuerte.

-¿No entran ustedes? -les preguntó señalando el salón.

-Si, ahora vamos pendeja. -Juan, como no.

Abril entró en la fiesta y los aplausos se hicieron presentes. Estaba toda la clase de la escuela, todo el equipo de rugby, los amigos de la infancia y toda su familia. Los tíos y abuelos pesados no faltaban. También estaba la familia de los Lanzani, que era parte de su familia también.

Pusieron un poco de música antes de cenar y algunos se pusieron a bailar. Pero Abril estaba sentada en una mesa.

-¿Estás bien, vos? -le preguntó su mamá cuando llegó con su tía.

-Si, ¿por que lo preguntan?

-Porque tenés una cara de funeral en tu fiesta de los dieciocho. -dijo su tía. La homenajeada se le escapó una risita.- Dale, bailá, divertite. Esta fiesta es una de las de recordar.

-Lo se, pero..

-No hay peros que valgan. Mirá ahí te viene un pretendiente. -dijo Rocío señalando a Marcos que se acercaba a ella. Marcos era un compañero de la escuela y del equipo de rugby que llevaba colado por ella años, hasta que chaparon hacía apenas un mes.

-¿Me permitís este baile? -dijo galán.

-No me apetece bailar Marcos.

-Disculpame, pero ¿algún día me vas a dar una oportunidad? -la morocha iba a decir algo pero el se adelantó.- Una oportunidad de verdad. -ella rió y aceptó bailar con el. Mientras en la puerta Sofía, Leon, Guido y Juan seguían esperando su sorpresa.

-¡Ahí viene! -dijo Sofía señalándolo.

-¿Llego muy tarde? -preguntó el nuevo.

-Si, ya la sacaron a bailar. Ahora esperense acá los tres yo voy a dar la noticia. Cuando les diga entren. -dijo Guido corriendo hacia el enorme escenario. Allá pidió que bajasen la música y que lo escuchasen.

-Buenas noches a todos. Hoy, es el cumple de una persona muy importante para todos nosotros. Abril Martínez cumple hoy dieciocho años. Yo la conocí, como muchos, cuando comenzo a jugar al rugby con nosotros, los varones. -se escuchó una risa general de todo el mundo.- Y hoy, junto con Sofía, León y Juan le preparamos una sorpresa. -todos miraron a los tres jóvenes que estaban parados delante de la puerta del salón. Leon y Juan estaban tapando la sorpresa por lo que nadie lo estaba viendo.- Y le trajimos a una persona que quería que estuviese presente. Chicos, dejen pasar a la sorpresa.

Entonces Leon y Juan dejaron ver al rubio que se escondía tras ellos. Hacía dos años y medio que nadie lo veía y todos se emocionaron al verlo, tanto que empezaron a aplaudir. Algunos seguro que no lo reconocían, estaba cambiado pero al mismo tiempo seguía igual. Alan comenzó a andar hacia donde estaba Abril. Cuando llegó a frente de ella, la morocha se lanzó sobre el abrazándolo entonces todo el equipo de rugby se juntó en el medio del salón a saludar al capitán de su equipo.

Despues de saludar todos se sentaron en sus respectivas mesas. Abril estaba todavía de pie. Entonces Rocío y Lali se volvieron a acercar a Abril pero esta vez con Katina en brazos.

-¿Quien es ese pibe, Abril? -dijo Rocío.

-¿Ustedes no tienen un marido al que molestar? -les dijo Abril. Ellas abrieron la boca sorprendidas.- Llevan toda la noche persiguiendome, viejo.

Abril se sentó en su mesa, en la cual también se sentó Alan. Las miradas ardían entre ellos dos. El primer plato ya estaba sobre la mesa pero no había provado bocado.

-Abril, -la distrajo su papá. Ella lo miró alertada.- andá por cada una de las mesas y te sacás una foto con todos.

Ella le hizo caso y fue mesa por mesa sacándose una foto con cada una. Cuando llegó a la mesa de Socorro, Elisa, Corina, Laura, Mateo, Santiago, Lucas, Marcos y Andrés; fue Laura la que se puso a su lado en la foto.

-Si lo seguís mirando tanto va a desaparecer. -dijo entre dientes mientras sacaban la foto.

-¿Que? -preguntó cuando ya todos los de esa mesa se sentaron menos ella.

-Que Abril se re nota lo que están haciendo. ¡Se enteró hasta tu abuela!

-Pero no tengo porque disimular. Fue mi novio muchos años. Para ser exactos cinco años.

Laura rió y se sentó en su mesa, Abril volvió a la suya un poco enojada. ¿Por que ella le estaba dando consejos? Se sentó bruscamente y todos la miraron.

-¿Es normal que Laura me esté dando consejos? -dijo jugando con un papel que estaba encima de la mesa.

-No, ¿que te dijo? -preguntó Tatiana.

-Nada, boludeces.

Después de cenar pusieron música y la fiesta comenzó, aun que la cumpleañera se fue antes de tiempo...

 47.La fiesta de cumpleaños, dieciocho (parte 1).
Abril abrió los ojos esa mañana y vió siete mensajitos de texto en su celular. De Tatiana, Sofía, León, Juan, Guido, Nicolás y Laura. Si, Laura. Ella aun no la había predonado pero seguía peliandola para que así sea.

Entonces Joaquín apareció por la puerta de su cuarto.

-Felicidades, Abi. -dijo subiendose a la cama de la hermana mayor. Cuando estubo arriba de la cama le regaló un beso y un abrazo.

-Gracias, Quino. ¿Mamá y papá ya se despertaron? -entonces los dos susodichos con ya treinta y ocho y treinta y nueve años.

-¿Sabías que hoy hace dieciocho años que con mis diecinueve y sus dieciocho tuvimos a una nena? -dijo Pablo.

-Si, me suena esa historia.

-Y doce años, tres meses y nueve días después, nació nuestro segundo hijo. -dijo Rocío sentandose con su marido en la cama de Abril.

-Ese fui yo. -dijo emocionado Joaquín parandose en la cama de su hermana y saltando sobre esta.

-Bueno, vistánse que van a llegar tarde. -los cuatro se pararon y Joaquín salió corriendo hacia su cuarto. Sus ocho años llegaron con mucha vitalidad. Cuando se quedaron los tres solos en el cuarto de Abril se abrazaron.- Felices dieciocho.

-Ya sos mayor. Podés elegir ahora, así que ojito.. -le dijo su madre antes de marcharse a vestir a su hijo más pequeño.

-Hoy tomate el día libre en el entreno, si querés. -dijo Pablo antes de irse de su cuarto.

-No te preocupés que allá estaré.

Su padre le sonrió y salió de su cuarto. Ella buscó el uniforme de la escuela. Bajó las escaleras de su casa y desayunó. Cinco minutos después su hermano bajó con el mismo uniforme que ella corriendo seguido de un grito de su madre para que no corra en su casa.

Su hermano le volvió a regalar un beso antes de que ella saliera por la puerta de su casa. Cuando salió se encontró con Juan y Leon, y los tres se abrazaron.

-Felicidades, pendeja. -le dijo Juan. Y que la siga llamando igual después de tres años la llena de felicidad.

-Igual, no tan pendeja. Ya tiene dieciocho. -dijo Leon.

-Vamos, chicos. Sino llegaremos tarde. -dijo comenzando a caminar.

Cuando llegó a la escuela todos la estaban esperando para felicitarla. El que más le sorprendió fue que su primo pequeño, Santino, también la estaba esperando con su hermana. La jornada escolar pasó con normalidad. Abril salió sola de la escuela y pasó a buscar a su hermano pequeño.

-¡QUINO! -gritó Abril levantando la mano para que su hermano la vea. El se despidió y corrió hacia ella. Los dos volvieron a su casa tranquilamente charlando. Cuando llegaron se sorprendieron de ver su casa vacía. Una nota yacía encima de la mesada del comedor.

"Tuvimos que salir para preparar la fiesta de hoy a la noche. Joaquín, te va a venir a buscar tu tía Lali. Cogé todas las cosas para la noche y ella te va a preparar. Abril, andá a entrenar si querés. Si vas volvé a casa sola porque tu papá no va a ir al entrenamiento, por lo de la fiesta. Te preparás y todo eso y tu papá te pasa a busca a las diez y media, ¿Okey?
Los aman.

Papi y Mami."

Entonces el timbre de su casa sonó. Su tía y Katina aparecieron por allá.

-Hola, lindos de mi vida. -dijo Su tía besandolos.

-Hola. -dijo Katina entrando corriendo. Era rebelde y no tenía nada de vergüenza.

-Katina volvé que nos vamos.. -le retó su madre.- Quino, agarrá tus cosas que nos vamos.

Joaquín hizo caso y Abril volvió con Katina en sus brazos.

-Felicidades, mi amor. -Lali le besó reiteradas veces la mejilla a su sobrina y agarró a su hija.- ¿Como se siente cumplir los dieciocho?

-¿Como los sentiste vos?

-Pues, raros. Porque el día anterior tu madre me dijo que estaba embarazada..

-¿Jodeme? ¿En serio?

-Claro. Y de amores ¿que tal? -le preguntó sentandose en una silla del comedor.

-Desde que se fue Alan, mal. No volví a tener una relación seria.

-Pero hubo hombres ¿no? Porque a mi no me jodas. ¡Con lo linda que sos perdiste la virginidad varias veces! -su sobrina le golpeó el brazo porque Katina estaba presente.

-¿La perdiste? -dijo la pequeña.- Espera que la busco. -Katina salió de los brazos de Lali y comenzó a correr hacia la parte superior de la casa.

-Que nena... -dijo Abril riendose.

-No me cambies de tema. ¿hace cuanto que se fue Alan?

-Un año y medio.

-¡Con esa edad ya habías perdido la virginidad siete veces! -rió Lali. Abril se puso colorada y miró al suelo.

-Lo echo mucho de menos.. -dijo triste. Su tía se acercó y la abrazó.

-¡YA VOY TÍA! -gritó Quino desde sus cuarto. Entonces Abril se incorporó y se secó las lágrimas. Su tía volvió a su lugar y ayudó a bajar a Katina.

-Nosotros nos vamos. Si necesitás algo llamame. -le dijo sonriente antes de salir por la puerta de los Martínez.

Ahora, vallamos a junto Sofía. Sofía estaba en la estación de los colectivos junto con Guido, Juan y León.

-Chicos, ¿les habrá pasado algo al colectivo donde llegaba? -dijo Sophie asustada.

-No te persigas, Sofía. -le dijo Guido.

-Es experta en perseguirse.. -dijo León.

-Y vos en desconfiar.

-¡Dejan de bardearse! -se quejó Juan.

-Fue el/ella. -gritaron a la vez. Desde que cortaron hay un poco de mala onda entre ellos. Sobre todo la mala onda destacaba entre Nicolás y León. Cuando León y Sophie cortaron, hace casi más de dos años, Nicolás ayudó mucho a la morocha y al final acabó convirtiendose en su pareja actual.

-Chicos, acaba de llegarme un mensajito de texto de Abril. Dice que si la voy a entrenar. ¿Que le digo? -dijo Sofía leyendo su celular.

-La verdad. Decile que no podés porque hoy llega un familiar tuyo y tenés que recibirlo. Que se ven a la noche. -dijo Juan obvio.

-Tati me pregunta lo mismo. -al contrario que la anterior pareja, cuando Tatiana y Guido cortaron se convirtieron en mejores amigos.- Le voy a poner lo mismo.

-Dale, chicos. Ahí llega un colectivo. -dijo Leon señalándolo.

-¡Es ese! -gritó Juan emocionado. Entonces los cuatro esperaron a que los viajeros bajasen del colectivo. Entonces vieron a esa persona que estaban esperando bajar y correr hacia ellos.

miércoles, 5 de septiembre de 2012


 46.Katina Lanzani.
-¿Katina? -su hermana la estaba buscando.- ¿Donde estás, Kati? Dale, si papá se llega a enterar que le pasó algo a su nena me mata. ¡KATINA!

La pequeña tenía ya seis meses y era rebelde por naturaleza. Se escapa de sus hermanos cuando estos le tienen que cuidar. A los únicos que les hacía caso era a sus papás. Los amaba con locura. Y a quien amaba también era a su tío Pablo. Le tenía un cariño muy especial.

-Mana... -dijo cuando llegó por la puerta del living. A Sophie la había bautizado como Mana. Era su Mana. Y Santino era Ino.

-Katina, llego tarde a entrenar. Escuchame. -la sentó en sus piernas mirando hacia ella.- Si llego tarde a entrenar, papi me mata. Vos, venís conmigo y allá te espera la tía Rochi.

Sofía agarró su bolsa de entrenar y el cochito de Katina, la subió y salieron de su casa. Cuando llegaron a la cancha se encontraron con Rocío, Pablo y Peter en la puerta.

-¡Mi niña! -dijo Peter cuando las vió llegar.

-Hola, papá. -dijo Sofía cuando su padre se acercó a su hermana. Le dió un beso en la mejilla a sus tíos y fue a cambiarse.

-Mirá que linda que la vistió Lali, hoy. -dijo agarrandola en brazos. Ella exigió ir hasta los brazos de Pablo y así lo hizo. Entonces llegó Abril con Alan.

-Mirá vos que bien que mi papi me cambie por Katina... -dijo riendo. Después besó las mejillas de su tío y de su mamá.

-Vos me cambiaste por Alan. Yo por Katina.

-Me voy a cambiar.. -dijo después de soltar una risita. Besó la cabecita de su prima y la mejilla de su padre antes de entrar con su novio al pasillo de los vestuarios.

-Bueno, yo me llevo a Katina. -dijo Rocío agarrándola de los brazos de su marido.- ¿Después cuando termine el entrenamiento la traigo Peter?

-Como quieras. Sino llamo a Lali que la valla a buscar.

-No, dejá que después vengo por acá y te la traigo.

Rocío se despidió y se fue con Katina. En los últimos 3 meses que Lali tuvo que empezar a trabajar ella se encargaba de cuidarla mientras ninguno de los Lanzani podía. Mientras tanto se la llevaba al parque, a jugar...

Peter y Pablo se encargaron de que los chicos y chicas comenzaran a correr al rededor de la cancha para elongar. Mientras Abril volvía a su esquina de todos los días a hacer los ejercicios que Peter le enseñaba.

-¿Cuando voy a poder entrenar con ellos? Mirá, ya no me duele. -dijo dando algún salto Abril.

-¿Quieres correr con ellos? -dijo Peter examinando la rodilla de su sobrina.

-Si, por fa tío... -dijo suplicandolo.

-Dale, hoy entrenas. Pero si te duele me avisas. ¿Está claro?

-Si. Te quiero. -y salió corriendo para alcanzar a los demás.

-¡Abril! ¿A donde vas vos corriendo? -dijo Pablo sorprendido.

-Tranquilo, macho. Yo le dije que entrene con ellos.

-Estás loco. ¡Es mi hija!

-Pero ya está bien. No está preparada para jugar pero puede empezar a entrenar ya. Así Alan ya vuelve a tener pareja. -dijo observando a la pareja que corría charlando.

Pablo soltó una risita y se propuso a entrenar al grupo de adolescentes. Entrenaron duro y Abril notaba que llevaba casi un año sin jugar a rugby. No había perdido facultades pero estaba un poco perdida.

-Che, ¿pendeja que te pasa? -le preguntó Juan al oído cuando jugaban un partido.

-Nada, ¿me pasa algo? -dijo mirándolo asustada.

-Estás un poco perdida ¿no? -le dijo Socorro con maldad.

-Mirá la hijita del coatch... -dijo Elisa en el mismo tonito que Socorro.

-Rajen de acá. -les ordenó Tatiana. Las dos se fueron pero no sin antes dirigirle una mirada de asco a los tres.

-No te preocupes, no le hagas caso. Llevas casi un año con la rodilla mal pero ya vas a ser la misma. -le intentó animar Juan.

-Si te vuelven a joder me llamás que las mato. -dijo Tatiana. Abril soltó una risita y se fue corriendo. Entonces llegó Alan.

-¿Le pasa algo? -preguntó preocupado.

-No, pasa que está un poco perdida. Pero es normal porque lleva un año sin jugar... -dijo Tatiana.

-No se preocupen. Dale, vamos que Peter y Pablo nos matan.

Siguieron entrenando hasta que Pablo y Peter mandaron parar y acercarse a ellos. Entonces Rocío también apareció con Katina por la puerta. Peter les hizo señas para que se acerquen.

-Chicos, les voy a presentar a una personita muy especial que acaba de llegar. -dijo Pablo.

-No perdés el tiempo, eh, Martínez. -dijo de joda Julián.

-Es mi nena, López. Date unas vueltitas. -le dijo Peter, entonces Julián comenzó a dar vueltas a la cancha como castigo. Mientras los demás lo miraban, reían y aplaudían.

-¿No es un poco cruel, mi amor? -le preguntó Rocío a Pablo.

-Están acostrumbrados. Peter, ya. -le dijo riendo. Entonces Peter le mandó parar a Julián que se incorporó al grupo.

-Como íbamos diciendo, antes de que López nos interrumpa. -dijo Peter.- Ella es Katina. Katina Lanzani.-entonces alzó a la nena.

-Si, mi hermana. -dijo colocándose al lado de su papá.- ¿No es igual a mi? -dijo poniendo mejilla con mejilla con su hermana.

-Mana. -dijo la pequeña.

-¿Mana? -dijo riendo Leon.

-Shh.. -le dijo Sophie a su hermana.- No, no dijo nada. Ahora cuando son chiquitos dicen sonidos sin sentido.

-Mana. -repitió la pequeña. A su padre ya se le escapaban las lágrimas de la risa.

-Mana. -repitió Marta.

-No se porqué tuvieron que tener a otro hijo.. -le dijo Sofía a Peter.

 45.Welcome to my life.
Bienvenido a mi vida – Simple plan.
Era 29 de Julio, hacía frío. Pablo y Rocío dormían abrazados intentando que así se fuera un poco de frío. Abril dormía y soñaba tranquilamente. En cambio Joaqín ya estaba despierto pero como no había nadie despierto se quedó sentado en su cuna jugando con las sábanas. Peter dormía estirado lo más que podía mientras Lali apoyaba su cabeza en su pecho con las manos en la enorme panza. Sofía estaba dormida hacia un lado y dejando caer uno de sus brazos por el lado izquierdo de la cama. Santino dormía plácidamente en el medio de su cama con los brazos bajo el almohadón.

El despertador de Peter sonó y este con rabia lo apaga. Lali se despierta pero continua con los ojos cerrados. Era domingo, no tenían porqué despertarse si no tenían que ir a laburar.

-Peter... -dijo Lali sin moverse y con los ojos cerrados. Su marido gruñó.- ¿Vas a despertar a los nenes?

-Ya son mayores Lali. Si se quieren despertar que lo hagan solitos... Yo quiero dormir. -ahora se abrazó a su mujer y su futuro hijo.

De repente escucharon algunos gritos durante unos minutos. Estos cesaron cuando algo cayó al piso y rompió. Peter y Lali se pararon alarmados y salieron de su cuarto y corrieron hasta el living donde vieron a Santino en la espalda de Sophie con un sobre en la mano. Tenía la mano levantada para que su hermana no la cogiera.

-¡Papá! -se quejó la nena.- Decile a tu hijo que me de mi carta.

-¿Esa carta es de Sofía? -le preguntó Lali a Santino.

-Si, pero no me quiere decir lo que pone. -se quejó el otro.

-Pero es suya. Dásela. -ordenó Peter. Lali ya se había retirado a preparar su desyuno y el de su marido.

-Pero, pa... -se quejó el pequeño.

-Es de ella, Santino. Devolvésela.

Santino le hizo caso a su papá y le dió la carta a su hermana que salió al jardín, en pijama, a leer su carta.

-¿De quien ponía que era, Santi? -le dijo su padre cuando estuvo seguro de que las mujeres de la casa no le escuchaban.

-No se, no me disteis tiempo de leerlo. Pero creo que era de una escuela o academia de algo.. -dijo prendiendo la TV.

-¿Una escuela? -se preguntó a si mismo Peter. Entonces decidió salir al jardín a hablar con su hija.

La vió sentada en un banco cerca de la salida, mirando la carta con detenimiento.

-¿Me vas a contar que es eso? -dijo sentandose a su lado.

-Hace unos meses mandé una carta a la Academia de idiomas, para solicitar una beca en la de inglés.

-¿Y por que no nos dijiste nada? -le preguntó sorprendido.

-Porque nunca pensé que me iban a aceptar.

-Y... ¿te aceptaron?

-No, necesito una media de nueve cuarenta... -dijo triste. Su padre la abrazó.

-Bienvenida a mi vida.

-¿Que?

-¿Sabés en cuantas escuelas de filosofía no me aceptaron? -ella negó.- Siete.

-¿¡SIETE!? Espero no seguir tus pasos..

-Pero aun te queda mucho. Tenés que terminar el secundario, seguir jugando a lo que más te gusta, cuidar de tus hermanos.... Acórdate que ahora sos la mayor de tres hermanos, y tenés que cuidar de ellos.

-Ojalá sea nena, así le presto mi ropa, le doy consejos... No se porque no querían saber el sexo del bebe... -se quejó ya guardando la carta.

-Ojalá sea nene, porque si sale rebelde como vos... -su hija le golpéo el brazo.- Si, mirá si sale rugbier como vos. ¿Que hago? Mejor nene, y si juega al rugby no pasa nada.

-Pero mirá si es nene y sale como Santino, boludo. -su padre rió y entonces el susodicho salió corriendo de la casa.

-¡¡PAPÁ!! -gritó desde la puerta.- Corré, va a nacer.

-¿Como?

-¡Que vas a ser papá por tercera vez! -entonces los tres entraron a la casa y vieron a Lali sentada en el sofá agarrandose la panza.

-Lali, acordate. Inspirá, expirá... -le dijo Peter mientras llamaba a una ambulacia. Lali solo hacía esto mirando a su marido.- Santi, agarrá la bolsa que preparamos la semana pasada para cuando llegase el momento. Sophie, llamá a tus tíos.

Los dos salieron a obedecer a su padre. Santino volvió con la bolsa colgada de su espalda. Y Sofía llegó con el celular en la oreja y hablando con sus tíos.

-Si, tía, mamá está de parto ahora. -se dirigió a su padre- ¿Que les digo?

-Que os vallan a buscar al hospital.

-¿Por que? Papá yo me quiero quedar.

-Bueno, decile que vayan allá y después ya veremos. -estaba demasiado ocupado ayudando a pararse a Lali.

Los cuatro viajaron al hospital. Llegaron y Rocío ya los estaban esperando.

-Rochi, yo entro. Te dejo a los nenes. -le besó la cabeza y entró con Lali.

Rocío, Santino y Sofía se quedaron en la sala de espera hasta que Peter salió de la sala de partos.

-¿Que tal? ¿Que pasó? ¿Es niña o niño? ¿Están los dos bien? -Sofía y Santino bombardearon a preguntas a su padre. Rocío reía desde atrás de los niños.

-Está todo bien. ¿Quieren pasar a verlas?

-¿Verlas? -dijo sonriente Sofía, Peter asintió.

-Pero tienen que estar en silencio.

Los tres entraron y vieron a Lali dormida y una cuna a su lado. Pero la cuna estaba vacía, la nueva Lanzani estaba al lado de su madre. Sofía emocionada se acercó a su hermana y la cogió despacio. Lali asustada se despertó.

-Cuidado, Sofía.

-Si, mamá... -dijo mirandole la carita.

-¿Como se llama? -dijo Santino.

-Eso, digannoslo ustedes. -dijo Peter sentándose al lado de Lali pasando su brazo por los hombros de la petiza.

-¿Lo podemos elegir nosotros? -dijo emocionada la hermana mayor que había dejado a la pequeña en los brazos de su hermano.

-Obvio. -dijo su madre.

-A mi me gusta Agustina, o Roberta, Daniela...

-A mi me gusta Katina. -dijo Santino.

-¿Katina? -dijo su padre.- Si, me gusta Katina.

-Pues si a los hombres de la casa les gusta. ¿A ti que te parece, Sophie?

-Me gusta.

-Perfecto. Entonces os presento a Katina Lanzani. -dijo sonriente Lali cuando la nena volvió a sus brazos.

-Bienvenida, Katina. Bienvenida a nuestra vida. -le dijo Peter. Miró a Sofía y le guiñó un ojo.

 44.Una de dos oporutnidades (parte 2).
-Bueno, parece que hoy no vamos a poder entrenar... -dijo Pablo cuando Estefanía se fue. Los chicos soltaron una risita.

-Hicimos un complot... -rió Sophie.

-Bueno, entonces ahora hacemos partidillo? -propuso Peter.

-Perfecto. Alan, Leon, hagan equipos. -ordenó Pablo. Despues de que se repartieran en equipos Pablo se fue con el equipo de Leon y Peter y Abril con el de Alan. Salieron a la cancha a jugar, reían y corrían.

-Que envidia. -dijo Abril. Su tío la miró y rió.

-Ya vas a poder volver a jugar... -dijo con una sonrisa. Le acarició el pelo y le dió un beso antes de gritarle a Juan que se había mandado una cagada.

-¿Podemos hablar? -dijo Laura acercándose. Ella pertenecía al equipo que Alan escogió.

-Si, es más, tenemos que hablar. -dijo la morocha (Laura era rubia).

-¿Me vas a dar otra oportunidad?

-No. -las lágrimas de Laura amenazaban con salir de sus ojos.- Lo siento, no puedo perdonar tanto. Y además ahora me voy a centrar en lo que de verdad me importa: el rugby, mi rodilla y la gente que amo.

-¿Y recuperar nuestra amistad no te importa?

-Ahora mismo, no. Tenés que entender que no te puedo perdonar de un día para otro, y menos si tengo esto. -dijo señalando su rodilla.- Que necesita toda mi atención.

-Bueno, no te puedo obligar a perdonarme... -la morocha negó.- Pero que sepas que estoy ahí para lo que sea... -dijo con una sonrisa dejando el sitio de al lado de Abril para Tatiana que acababa de salir de la cancha por Santiago.

-¿Que quería esa? -dijo con desprecio.

-Nada, Tati...

-¿Sabés que me alegro mucho de que vuelvas a estar acá con nosotros? -Abril le contestó con un abrazo.

-Menos abracito... -dijo Alan sentándose al otro lado de su novia. El también había cambiado por Nicolás.

-¿Estás celoso? -dijo Tatiana.

-No, vos estás celosa porque me quiere más a mi.

-Mentira.

-Verdad.

-No.

-Si.

-Chicos, se acabó. -dijo Pablo. Todos se reunieron en el centro de la cancha. Tatiana y Alan se acercaron a Pablo con Abril en el medio y todavía discutiendo, hasta que vieron la cara de Pablo. Entonces lo dos callaron.- Mañana a la misma hora, acá mismo. Para entrenar. Duerman bien, chicos.

Abril en vez de ducharse como hacían las demás, simplemente recogió sus cosas y salió donde estaban Peter y Pablo.

-¿Seguro cerrás vos? ¿No te molesta? -dijo Pablo.

-No, tengo que esperar por Sophie, no te preocupés. ¿Que tal tu rodilla, enana? -le dijo cuando la vió ya que ella se había acomodado al lado de su papá.

-Bien, un poco molesta pero...

-Es normal. Los primeros días que hagamos esto te va a doler un poco, pero tenés que aguantar .-le explicó su papá.

-Todo sea por volver a la cancha. -dijo con una sonrisa. Se despiedieron de Peter y subieron al auto para volver a casa.

-¿Que tal? -le preguntó Pablo cuando el auto se puso en marcha.

-Bien. ¿Y vos, papi? -respondió ella.

-Bien... ¿Que tal con Alan? -esa si que no se la esperaba...

-¿Por que preguntás?

-No se. Últimamente vi a Alan un poco de capa caída. En los entrenos, cuando había ejercicios de pareja, siempre se quedaba solo. Le pasaba algo en estos meses. ¿Sabés si pasó algo en su casa, con su familia, amigos, con vos...?

-No, no se. Pero yo se porque se quedaba solo en los ejercicios de parejas. -su padre preguntó con la mirada.- Porque yo era la que hacía esos ejercicios con el, pa. Pero si querés saber si le pasó algo. Andá y preguntale.

-Pero vos sos la novia.

-Si, pero conmigo estaba como siempre. -los dos se quedaron en silencio hasta qu ela pequeña lo rompió.- Papá, ¿el abuelo era tu coatch? -se refería al papá de Rocío. Sabía que fue coatch de rugby cuando era más jóven, pero no lo sabía todo.

-Si, así conocí a tu mamá.

-Mirá, más o menos como yo y Alan.

-Pero Rocío no jagaba al rugby como vos, bruta.. -añadió de broma. Su hija le golpeó la rodilla cuando el cesó el coche delante de su casa. Su hermano estaba en el pasto jugando con una pelota y se alegró al ver a su papá y su hermana salir del auto. Despues los tres entraron a la casa para cenar la rica cena que había preparado Rocío.

lunes, 3 de septiembre de 2012


 43.Una de dos oportunidades (parte 1).
Abril llegó a casa sola. Le dijo a Alan que prefería ir sola y así fue. Cuando llegó su mamá un plato de milanesas con puré la estaba esperando. Comió con su hermano, ya que su papá todavía no había llegado y su mamá debía ir a su restorant a hacer unas gestiones. Despues de comer acompañó a su hermano a ver los dibujitos. Ella pasó su brazo por encima de los hombros de su hermano pequeño. Estaba ensimismada pensando en lo que Laura y Peter le habían dicho hasta que su celular sonó. Vió el número de su novio en la pantalla y decidió no atenderle. Sabía perfectamente lo que quería.

Despues de una hora y media su mamá regresó. Rió al ver a sus dos hijos viendo la TV como si tuvieran 3 años. En realidad el pequeño si que los tenía pero la mayor ya tenía 15.

-¡Que linda imagen! -dijo alegre cuando llegó. Abril se paró y cojeó hasta al lado de su madre.- ¿Salís?

-Si.

-¿Cuando volvés? -gritó ya que Abril ya estaba en su cuarto agarrando lo necesario para lo que iba a hacer.

-Vuelvo con papá. Le digo que me pase a buscar. Ciao. -dijo dándole un beso en el cachete a su mamá.

-Adiós, Abi... -le dijo Quino cuando se acercó a darle un beso.

-Ciao, Quino.

Abril salió de su casa y caminó despacio. Sabía perfectamente a donde iba. Caminaba por las calles y odiaba que la gente la mirara porque estuviera coja. Llegó a la cancha de rugby y se adentró despacio por los vestuarios. Ya todos estaban entrenando y nadie sabía que estaba allá. El vestuario vacío, las mochilas de sus compañeras encima de los bancos y el mal olor le recordó el equipo que eran al principio. Se cambió y se puso ropa más cómoda.

Salió de los pasillos de los vestuarios y observó a su equipo entrenar desde una esquina sin que nadie la viera. Después se acercó y sorprendió a su tío y a su papá por la espalda.

-Me voy a dar una oportunidad. -dijo a las espaldas de ellos asustándolos. Después su tío le dió una abrazo.

-No entiendo. -dijo su papá.- ¿Te vas a dar una oportunidad a que?

-Voy a hacer rehabilitación con el tío, acá y mientras ustedes entrenan. -explicó ella. Su papá sonrió y la abrazó hasta que los chicos y chicas que entrenaban se acercaron a ellos ya que Abril era la primera vez que pisaba la cancha despues del accidente.

-Abril, enana, ¿que haces acá? -le preguntó Leon abrazándola.

-¿Como que que hago? ¿Ya no soy parte del equipo? -dijo sobreactuando.

-Obvio que sos parte del equipo. -le dijo Tatiana, abrazando a su mejor amiga.

-Es más, seguís siendo nuestra capitana. -le dijo Marta.

-Chicos sientense que Abril quiere contarles algo. -dijo Peter. Todos hicieron caso menos Abril que se quedó en pie delante de sus amigos.

-Solo quería decirles que cambié de opinión y en vez de hacer rehabilitación en la clínica mi tío me va a ayudar acá, mientras ustedes entrenan.

-Entonces, ¿volvés? -preguntó Socorro.

-Nunca se fue. -dijo áspera Sophie.

-Sofía. -la retó Peter. Esta le puso una cara de asco a su padre.

-Perdón, papá... -al contrario que Abril a Sofía no le importaba llamarle a Peter papá en un entrenamiento.

-Entonces, ¿volvés? -preguntó Alan que aun no había dicho nada. Su novia asintió con una sonrisa.
La primera en pararse y abrazarla fue Sophie, la siguieron Tatiana, Marta y Alma. Cuando las chicas se separaron de la capitana los varones la abrazaron. Y el último en despegarse de ella fue Alan.

-Bueno, ustedes a entrenar. -ordenó Pablo.- Y vos con Peter. -le dijo a su hija.

Abril y Peter comenzaron a hacer ejercicios suaves, era el primer día. Mientras Pablo se encargaba de los demás. Abril mientras hacía los ejercicios observaba a sus compañeros entrenar. Lo que daría ella por estar en su lugar. Entonces en la cancha entró Estefanía pero sin ropa de entrenar. Todos cesaron con lo que estaban haciendo y Peter y Pablo no entendían el porqué. Estefanía le explicó a Pablo y a Peter lo que estaba pasando mientras los demás miraban atentos la escena. Cuando Estefanía acabó de hablar le dió dos besos a cada uno de sus coatch y se dirigió a sus compañeros.

-Chicos, como ustedes ya sabían. Me voy, y tengo que dejar el equipo. -dijo con lágrimas en los ojos otra vez.

-Sabés que el equipo no va a ser lo mismo sin vos. No podemos jugar sin nuestra mejor flanker –dijo Soledad que tambien era flanker. Pablo y Peter desaparecieron dejando a los chicos despedirse solos.

-Bueno, yo solo quería decirte que fue un placer jugar con vos, linda. -dijo Carolina, con esa buena onda que la identificaba.

-Que sepas que va a ser muy difícil sustituírte como jugadora. -dijo Alice, que le tocaba ese trabajo.

-Vamos a echar de menos tus chistes en el vestuario. -dijo Lucía.

-Y llegar tarde no va a ser lo mismo sin tus escusas... -dijo Paloma.

-Nosotras queremos que sepas que aunque no nos llevemos muy bien, te vamos a echar de menos. -dijo Tatiana, hablando por Valen, Marta, Alma, Sophie, Abril y ella.

-Y nosotras no tenemos nada que decirte que no sepas aun... -dijo Elisa que ya lloraba junto con Socorro, Corina y Laura. Las cinco se unieron en un gran abrazo. Cuando se separaron les tocó hablar a los varones. Habló Alan en nombre de todos.

-Bueno solo queríamos decirte que fue un placer compartir cancha con vos todas las tardes. -los chicos fueron uno a uno abrazando a la chica.

Entonces Pablo y Peter llegaron con una bolsa en sus manos.

-Esto se lo damos a todas las personas que pasaron por nuestro equipo. -dijo Peter dándole la bolsa azul y negra con el nombre del equipo escrito. De allá sacó una remera de los colores del equipo, una remera de juego con el dorsal 6 (dorsal del flanker cerrado, la posición de Estefanía), un jogging del equipo y una carta de recomendación a cualquier equipo.

-Gracias. -dijo Estefanía limpiandose las lágrimas.- Quizás algún día nos volvamos a encontrar en una cancha de rugby, pero será como contrarias...