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sábado, 27 de octubre de 2012

Veintisiete: YA NO SON TAN HERMANOS...



-Chicos, basta por hoy. Vayan a las duchas y mañana nos vemos acá a la misma hora. -dijo Carlos a sus jugadores. Todos se fueron de la cancha, incluído el entrenador, menos uno de ellos. Hubo un rubio que se quedó en la cancha. Agarró un balón y comenzó a intentar encestar un triple. Lo intentó hasta que escuchó los ruídos de unos tacos en la cancha, y suspuso que sería la conserge.

-Ya me voy Faviola... -dijo dejando la esfera naranja, que avazó hasta esos tacos que hacían ruído.

-Soy vieja, pero tanto... -se quejó la petiza, que en años todavía no había crecido.

-Tía Lali... -dijo Yago que sus quince lo dejaron igual a los quince de Gastón.

-¿Que tal, cielo? -dijo agarrando la pelota.

-Bueno... Maso -esa expresión que aprendió de Rocío.

-¿Intentabas encestar un triple? -preguntó dejando su bolso en las gradas.

-Si, pero no son mi fuerte.. -se quejó.

-A veces te falla lo que menos esperas que te falle. -dijo ella que sabía bastante de ello. Todavía jugaba en un equipo argentino de primera división.

-¿Que querés decir con eso?

-Cuando perdí la beca, lo que me fallaron fueron los libres. -dijo parandose enfrente de esa linea y encestando.

-¿Te prendés un uno contra uno? -le dijo su sobrino. Lali sonrió, se sacó los tacos y dejó que el empezase.

Varias jugadas rápidas, empujones y risas, muchas risas.

Eso no vale! -se quejó Yago ya que Lali le quitó la pelota y la escondió tras su espalda.

-Andá a las duchas, nos están esperando afuera.

El hijo de su hermano le obedeció y se andó a duchar. Ella salió y se encontró con Rocío y dos nenas una con diez años y morochita, y la otra con tan solo cinco añitos y rubia.

-¿Yago? -preguntó la mayor de las nenas que amaba con locura a su primo.

-Está duchándose, ahora viene. -dijo la petiza. Las nenas se fueron al parque que estaba enfrente de ellas y Lali se sentó con Rocío en un banquito.

-¿Le pasaba algo? -preguntó la rubia observando a las nenas de lejos.

-Se frustó con un triple. -explicó Lali. Rochi soltó una pequeña risita.- ¿Que tal, Pablito?

-También un poco frustado.

-¿Por que? -preguntó sorprendida Lali.

-Porque el quiere un hijo varón. -dijo imitando su voz. Lali rió. Todos sabían que Pablo quería un pibe para llevarlo a jugar al básquet y ayudarlo con las minas y todo eso. Pero tras dos intentos, los cuales fallidos con las dos nenas que jugaban en el parque. Sara y Lis.- Además las nenas ahora también quieren un hermano. -dijo remarcando la última vocal. Pero entonces las dos se fijaron en que Pablo llegaba con las dos nenas se colgaban de su cuello y su espalda.

-Hola, chicas. -dijo este dejando un beso en la boca de Rocío y otro en la mejilla de Lali.- ¿Le queda mucho a Yago?

-No, hace un tiempo que lo dejé a ducharse. Ya debe de estar acabando. -explicó Lali.

-¿Que os parece si nosotros nos vamos yendo y Lali espera a Yago? -propuso Rocío. Pero a la pequeña morochita no le hizo gracia.

-Yo espero con la tía Lali. -dijo seria la nena.

-Yo me voy con vos, mami. -dijo la rubita subiendose a los brazos de Rocío.

-Bueno, Sara y yo nos quedamos a esperar a Yago. -dijo Lali. Los padres de las nenas se fueron con la pequeña de ellas y Lali y Sara se quedaron esperando al hijo de los rubios. Cuando este salió su prima se lanzó a abrazarlo.

-¿Nos vamos? -propuso Lali. Sus dos sobrinos asintieron y comenzaron a caminar por las calles hasta que estuvieron frente a la casa de los Riera. Lali sacó sus llaves y abrió las puertas de la casa. Era el cumpleaños de Roberto y todos lo celebrarían en su casa.

Holaaaaaa! -gritaron Yago y Sara cuando entraron en la casa. Lali rió dejando su bolso en la entrada.

-No griten, no griten, no griten. -se quejó Nicolás. Los dos nenes lo abrazaron fuerte.

-Chicos, ¿vamos a comer? -dijo Julia. Se sentaron en la mesa donde ya estaban: Mimi, Gastón, Peter, Rochi, Mayte y Roberto. Lis llegó corriendo preseguida por su papá que pese quisiera un nene amaba a sus dos hijas. Cuando estuvieron todos sentados en la mesa, incluídos Mimi, Pablo y Euge, que en esos últimos diez años se conviertieron en parte de la familia.

Comieron la rica comida que preparó Julia y después Gastón, Yago, Nicolás y Lali llegaron con una torta con el número 55. Roberto sopló las velas y todos aplaudieron.

-Lis, Sara, vallan a buscar los regalos del abuelo. -dijo Rocío. Pese a que Roberto no fuera su abuelo de verdad ellas lo querían como tal y el las quería como sus nietas.

Unas pantuflas fueron el regalo de Lali y Peter. Un jogging, el de Rocío y su nueva familia. Un libro y un álbum con las fotos de su familia, el de Gastón, Yago y Mimi. Nicolás y Eugenia optaron por un pijama de cuadros azul. Estuvieron en la vieja casa hasta las siete de la tarde más o menos. Después todos volvieron a sus casas. Peter y Lali fueron a su pequeño loft en el centro. Lali se fue a bañar mientras que Peter tan solo se puso el pijama y se sentó en el sofá mirando el noticiero.

-Mi amor, ¿querés algo para cenar? -preguntó Lali saliendo de su baño todavía con el pelo mojado.

-No, ¿porque no te sentás un ratito conmigo? -dijo Peter palmeando el sofá. Ella sonrió y se sentó a su lado apoyándose en su pecho. El la abrazó. Pero Peter tuvo que estirarse para llegar hasta el teléfono que sonoba.

-¿Hola? -dijo Peter.

-¿Hello? ¿Lali? -dijo un inglés.

-Supongo que será para vos. -dijo Peter dándole el teléfono a su novia. Ella atendió.

-¿Lali? -repitió aquella persona.

Matthew! -gritó ella sorprendida.- ¿How are you?.... No, I can't believe it. -Peter la miró enarcando una ceja ella sonrió y le dió un pico. Pero se quedó estupefacta al escuchar algo al otro lado del teléfono. Se despidió rápidamente y miró a su novio.

-¿Que pasó? -preguntó Peter.

-Los New York Knicks quieren que vuelva al equipo. -su novio sonrió y la abrazó fuerte.- Pero, me tengo que ir a vivir allá. -dijo separándose de el.- Quiero que vengas conmigo, Pitt.

-Pero, La. Yo tengo acá mi trabajo. Está Rochi, Lis, Sara, Mamá... -eran las mujeres de su vida, después de Lali, claro.

-Pues entonces no voy. -dijo seria Lali volviendo a la posición de antes de que el teléfono sonara.

-¿Que decís, petiza? -dijo el, abrazándola de nuevo.

-Digo que antes, cuando fui a New York. Iba a estudiar, de eso dependía mi vida, vos te ibas a Italia, Gastón y Rochi también se iban. Y no se, era distinto. -dijo ella explicando.- Y ahora, si vos no venís conmigo, yo no me muevo de acá.

Peter sonrió y empezó a undir la mano en la remera de su novia.

-Podemos celebrarlo ¿no?

-¿El que, Pitt? Si no voy a ir.. -dijo Lali riendo.

-Pero podemos celebrar eso tan lindo que me dijiste. -empezó a jugar con el botón de la remera del pijama de Lali.

-O podías decirme algo lindo tu a mi...

-O pasar a los actos... -Peter se le echó encima y empezó a besarla, hasta que el timbre de su casa sonó. Peter se paró enojado y Lali rió. Pero al abrir la puerta se encontró con Rocío, Nicolás y Gastón con bolsas de comida china y un DVD titulado "Los mejores partidos de la NBA".

-¿Comida, básquet y hermanos? -dijo Gastón señalándo lo que traían.

-Paren, paren, paren. Lali y yo no somos hermanos. -dijo Peter. Todos rieron y estuvieron aproximadamente 3 horas viendo básquet. Nicolás se fue cuando Eugenia lo llamó enojada pensando que estaba con otra mina. Cuando Pablo solicitó a Rocío ya que sus hijas no querían dormir, la rubia abandonó la casa de su hermano. Y Gastón se fue por su propio pie ya que notó que allá sobraba. Mientras Peter lo acompañaba a la puerta.

-Yo me voy aunque ni mi hijo ni mi mujer me llamen, parece que me abandonaron. -los morochos rieron y Peter le cerró la puerta a su cuñado.

-¿En que estábamos? -dijo mirando a Lali que estaba sentada en el sillón del living.

Ella sonrió y se colgó a el a modo de koala y caminaron hacia la cama. Y es que ya no eran tan hermanos...


THE END



Bueno, se acabó. Espero que #Hermanos les haya gustado tanto como me gustó a mi. Y también espero que quieran seguir leyendo alguna de mis novelas que estoy escribiendo. Tengo dos posibles novelas, una llamada Entre muertes y otra que se llama Orange ball. No se cual voy a subir primero, pero en poco me tendreis de vuelta. 
Un beso enorme, Cris.~

viernes, 26 de octubre de 2012

Veintiseis: Y LO QUE QUEDA DESPUÉS DEL FRACASO...




Cinco años después. Gastón, Mimi y Yago volvieron. Gastón se había recibido de pediatra en Barcelona el año pasado y los tres juntos volvieron con su familia. El pequeño Yago solo tenía cuatro añitos y ya iba al jardín.

Nicolás fue capaz de graduarse con sus hermanos gracias a Emilia que lo ayudó a rendir la materia antes de que el curso acabase. Después el decidió quedarse y estudiar para en pocos años poder dar clase a nenes de entre 6 y 12 años.

Lali, después de fracasar en la prueba de básquet consiguió la beca musical para ir a estudiar lo que quisiera a New York. Después de que Peter y ella se lo pensaran mucho tiempo decidieron ir cada uno a donde correspondía. Peter viajó a Roma, acompañado a Rochi ya que ella ganó la beca en Italia. Pablo se quedo en Argentina estudiando Nutrición y Dietética, pero siguieron con su relación a distancia.

Peter en Roma se recibió en Traducción e Interpretación hace apenas dos meses, pero seguía viviendo en Italia porque debería arreglar un par de cosas. Rochi hace un año que se recibió en Ciencias Biológicas.

Lali en New York triunfó con el básquet en el equipo B de los New York Knicks en menos de un año viviendo en los Estados Unidos. Fue capaz de jugar en el gran equipo y sacar su carrera como Auxiliar de Enfermería.

Hoy era 4 de Julio, hace ocho años que Roberto y Julia se casaron.

Mimi estaba sentada en un banco del parque infantil, mirando como su hijo jugaba con sus amigos. El pequeño rubio corría con sus amigos y se reía. Mimi sacó su libro y comenzó a leer. Pero lo que no se esperaba Yago es que tendría que salir corriendo hacia dos mujeres que lo esperaban con los brazos abiertos. Se tiró a sus brazos y ellas lo llenaron de besos.

-¿Con quien estás, peque? -le preguntó la morocha.

-Con mamá. -y la señaló con su pequeño dedito.

-Andá con tus amigos. -dijo la rubia acariciando por última vez su pelo.

Las dos mujeres se acercaron sigilosas por detrás de Mimi. Pero la morocha no se aguantó y pegó un gritó cuando estuvieron a su lado. La rubia se paró asustada pero al ver a sus cuñadas corrió a abrazarlas. Los amigos de su hijo las miraban raro.

-¿Que hacen acá? -dijo Mimi cuando recuperó el aliento.

-Es el aniversario de papá y de Julia. No podíamos faltar. -explicó Lali.

El nene está lindísimo! -dijo Rochi.- Es igual a ustedes dos...

-Es como Gastón. -dijo Mimi.- ¿Vamos para mi casa y tomamos un café?

-No, mejor vamos a la casa Riera. Así le damos una sorpresa a los demás. -propuso Lali. Las dos rubias asintieron y Mimi llamó a su hijo para volver a casa.

Las tres mujeres volvían caminando a su casa y el pequeño estaba sobre la espalda de Lali mientras reía de las bromas que le hacía su tía. Cuando llegaron a la casa tocaron el timbre y Yago se bajó de su tía. El que les abrió la puerta fue Roberto. Las dos lo abrazaron muy fuerte. Lali estaba echando de menos a su papá en ese tiempo por New York. Y Rochi también lo echaba de menos, en ese tiempo que vivió en esa casa el se convirtió en el padre que ella perdió, pero sin sustituírlo o olvidarlo.

-¿Mamá? -preguntó Rochi a Roberto después de abrazarlo, cuando sostenía a su nieto en brazos. Pero no hizo falta que contestara, Mayte y Julia asomaron sus cabezas por la puerta del living.

Siguieron las rondas de abrazos a sus madres y los seis se sentaron en el living mientras Yago corría a buscar su juguete favorito. Un tiempo después, Gastón entró en la casa quejándose de algo pero tuvo que parar porque su hijo corrió a abrazarlo. Después fue el quien corrió a abrazar a sus hermanas.

-¿Peter y Nicolás? -preguntó Roberto.

-Peter no puede venir, tiene que resolver algo allá. Pero que en cuanto pueda viene. -explicó Rochi. Lali, decepcionada, bajó la cabeza. Pero Rochi y Gastón se sonrieron.

-¿Y el tarado de Nicolás? -dijo Gastón.

-Si sabes que la tarada siempre fue Lali... -dijo Nicolás sorprendiendo a todos.

Las dos recién llegadas corrieron a abrazarlo y el se sumó a la juntanza. Después de charlar horas. Los papás de Yago tuvieron que retirarse ya que este reclamaba su cama. Nicolás fue a su casa con Eugenia, después de tantos años se seguían amando como antes. Rochi fue a la casa de Pablo. Mayte a su casa con su nuevo marido. Julia y Roberto se fueron al cine. Por lo tanto se quedó Lali en casa de los Riera, sola, con su pijama, un pote de helado y una comedia en la TV. Lo que ella no se esperaba es que le llegaría visita.

Se asustó al escuchar unas llaves pretendiendo abrir la puerta.

Hola familia! -gritó esa voz que tanto extrañaba. Lali suspiró al entender quien era.- ¿No hay nadie? -dijo esta vez más bajo. Se iba a ir pero se detuvo al notar la figura de Lali mirándolo.

-Hola. -dijo ella cuando lo vió. El sonrió y la abrazó fuerte levántandola del piso.- ¿Que hacés acá? -dijo ella desde su hombro, cuando lo abrazaba. El la dejó en el suelo y la miró.- Rochi dijo que no podías venir.

-Le dije que contara una mentirijilla para daros una sorpresa. Pero la sorpresa me la di yo cuando te vi acá sol... -los labios de la petiza sobre los suyos no dejaron que acabase su frase.

El se dejó llevar por el beso, pasando sus brazos por la espalda de la petiza y levantándola un poco. Pero ella le cortó el besó con un golpe en el brazo.

-Au, La... -se quejó el.

-¿No me podías avisar ayer, cuando hablamos por teléfono? Con lo caro que son las llamadas internacionales... -se quejó la petiza.

-Te dije que quería darte una sorpresa. -Lali lo miró enarcando una ceja.- ¡Sorpresa!

Ella se ríe del chiste de Peter y se vuleve a colgar de su cuello para besarlo un poquito más.

-¿Sabes que día es hoy? -le preguntó la petiza cuando se encontraban abrazados en el sillón viendo la película.

-¿Martes? -ella lo miró fulminante.- 4 de Julio. Hace ocho años que nos conocemos. -dijo antes de darle un pico.

¿Dejaron de firmar, viejo?
Y recuerden que mañana subo el ÚLTIMO capítulo de #Hermanos. Espero que lo disfruten .
Un beso, Cris.~

jueves, 25 de octubre de 2012

Veinticinco: FRACASO.



Hoy era el gran día. Hoy. Hoy era el día en el que el ojeador iba a observarlos entrenar para dar alguna beca para una universidad de Italia. Hoy sabrían como les fue en el examen de historia que rindieron la semana pasada. Hoy el futuro de Rocío, Lali, Nico y Gastón estaba en juego. Peter ya tenía asegurada la universidad de Italia, por ser el ganador de un concurso de fotografía, el premio de este concurso era una beca en Italia. Lali debería hacerlo bien en la prueba de básquet para poder irse con Peter a Italia. Rochi tenía el mismo propósito que la petiza. Gastón debería sacar un nueve para recibir la beca en una ingeniería en España. Nicolás tan solo debería pasar el examen de historia para poder graduarse.

La tensión en la casa Riera hoy era máxima. Mayte llegó para desayunar con ellos, pero todos estaban sucumbidos en sus pensamientos.

-¿Que les pasa? -le preguntó susurrando a Julia.

-Hoy es el día en que el ojeador irá a hacerles la prueba para entrar en la universidad de Italia. Les darán las notas de Historia. Y todo eso definirá su futuro. -contestó Julia.

Buen díaaaaa! -dijo bajando las escaleras Peter, con Mimi, que eran los más tranquilos. El tenía asegurado su próximo año y ella iría a donde el papá de su hijo o hija fuera.

-Que buen humor.. -dijo Gastón revolviendo su café.

-Demasiado. -se quejó Lali. Peter sonrió y le dio un beso en la mejilla.

-Chicos, vayan a la escuela. Cuando antes que se deshagan de los nervios, mejor. -dijo Julia. Le dio un beso a cada uno y los seis salieron rumbo a la escuela. Y lo que primero los esperaba era la clase de historia.

-Bueno, chicos. Se que esta es la última nota que les queda por saber. Enhorabuena a los que aprobaron. Y lo siento muchísimo a los que suspendieron, nos vemos en diciembre. -por una sola vez Emilia estaba más amable de lo normal. Comenzó a repartir los exámenes. Gastón al ver su nueve setenta y cinco abrazó a Mimi. Pero no todo eran alegrías. Raquel, animadora y miembro del Club, lloraba abrazando a Teté. Seguro no consiguió la nota que necesitaba.

Cuando acabó la clase todos se pararon y saludaron a Emilia. Pero en menos de unos segundos los únicos que quedaban en el aula eran Emilia y Nicolás.

-Lo siento. -dijo Emilia, cuando se acercó al último banco donde el permanecía sentado.

-Yo hice el examen. No lo sientas. -dijo con la mirada en la mesa.

-Pero siempre podés rendirla en diciembre.

-Nunca la voy a rendir. No me entra nada en la cabeza. Soy tonto, no hay más que hacer.. -dijo recogiendo sus cosas.- Lo único que quería era graduarme el mismo día que mis hermanos, con ellos.

-Prometeme que vas a intentar rendirla en diciembre y yo te hago un favor.

-¿Que favor?

-Vos prometémelo que lo vas a hacer y yo te prometo que te hago el favor más grande de tu vida. -dijo la rastuda ofreciéndole su mano.

-Esta bien, te lo prometo. -tomó su mano y las agitaron un par de veces.


-Rocío Igarzabal. -dijo aquel hombre que no mostró ni una sonrisa en toda la mañana en la que estaba observando a esos jóvenes. La rubia apareció en el medio del escenario.- Demostrame lo que sabés hacer.

Cinco tiros libres, cuatro triples y darle pelea en un uno contra uno contra aquella mujer que venía acompañando al ojeador. Decidió empezar con el uno contra uno, superado. Los triples, superado. Los tiros libres, superado. Está bien, tenía una chance. Ahora solo tenía que esperar que al ojeador le gustase un poco para poder acompañar a su hermano a Italia.

-Mariana Espósito.

Solo tenía que hacer lo mismo que hacía su hermana. Uno contra uno, superado sin ningún problema. Triples, a la perfección. Miró a las gradas y sonrió a sus amigos que la observaban.

-Creo que ella va a ser la que te acompañe a Italia. -le dijo Rochi a Peter en susurros al ver lo bien que le estaba saliendo todo a la petiza.

-Tranquila... -dijo su hermano rodeándola por los hombros.

Pero llegó su última fase. Los tiros libres. Encestó cuatro a la primera. Pero llegó sus últimos dos intentos y todavía le quedaba uno. Tiró uno, la pelota dio tres vueltas al aro y cayó fuera. Agarró de nuevo la pelota. La miró y pensó. Miró el aro y tiró. Todo miraban con atención el aro pero no encestó. La petiza miró a terrorizada al ojeador.

-Si me deja tirar una sola vez más yo...

-Siguiente. -dijo seco interrumpiendola.

-Pero yo puedo m...

-Siguiente. -repitió más alto. La petiza sintió como las lágrimas iban a salir inmediatamente de sus ojos. Para que nadie la viera llorar agarró sus cosas y salió del gimnasio. Peter quiso seguirla pero Carlos se lo impidió ya que el debería hacer la prueba como ella.

Lali corrió a su casa tropezándose con todo lo que podía. Cuando llegó a esta abrió la puerta y subió hasta su cuarto. Agarró algo para ducharse y así lo hizo. Cuando acabó se sentó en la cama de su novio a lo indio contra la pared. Agarró sus auriculares y puso Like a prayer, de Madonna.

No supo cuando fue el instante en que estaba llorando a mares y Peter entró en la habitación. Al verla no pudo hacer otra cosa que sentarse a su lado y abrazarla fuerte dejando que ella llorase en su pecho.


Roberto y Julia entraron en su casa y se sorprendieron al ver que en el living tan solo estaban Rochi, Gastón y Mimi.

-Chicos, ¿los demás? -preguntó Julia. Rochi al verla corrió a abrazarla fuerte y feliz.- ¿Que pasa?

-Me dieron la beca. -dijo ella feliz. Su madre la volvió a abrazar.- Pero a Lali no se la dieron...

-¿Como está? -peguntó Roberto. Pero contestó Gastón abrazando a su novia por lo panza.

-Mal, Peter está con ella.

Nicolás entró con la cabeza baja, no saludó a nadie ni levantó la mirada. Simplemente se adentró en el garage y cerró la puerta. Roberto miró a su otro hijo buscando respuestas.

-Suspendió historia, no se gradúa. -su papá se pasó la mano por la cabeza y anduvo atrás a su hijo.


Los tres Rieras sentados en el sillón del living. Sus padres, Roberto y Mayte enfrente de ellos. Lali lloraba en el medio de los dos rubios. Nicolás miraba al suelo mientras se le escapaba alguna lágrima. Gastón simplemente miraba a sus papás buscando alguna solución. Los tres Lanzani miraban la escena desde la puerta del living.

-No puedo... -dijo Lali parando de llorar.

-¿Que? -preguntó su mamá.

-Me sequé. No me quedan lágrimas... -dijo tocándose la cara mojada de las lágrimas.

-Pará, ¿te pasa algo más? -dijo Peter desde la puerta.

-Si, creo que tengo hambre... -dijo la petiza tocándose la panza.- Julia, ¿nos hacés una de tus lasagñas?

-Si, estoy de acuerdo. -dijo Mimi. Sus seis meses y medio vino con mucha hambre.

-Yo también las apoyo. -dijo Nicolás levantando la mirada.

Volvieron! -gritó Gastón abrazando a sus hermanos.

-Soltame, pesado. -dijo Lali parándose. Fue hasta donde estaba Peter y lo abrazó.

Mimi se sentó encima de Gastón y este le regaló un beso. Roberto se fue con Julia a la cocina. Y Rochi y Mayte se sentaron al lado de Nicolás.

-Esta casa es un eterno sufrimiento. -dijo Rochi.

-Si, yo creo que Euge y Pablo deberían de vivir acá también. -propuso Nicolás.

-¿La lasaña de carne o de verduras? -preguntó Julia desde la cocina.

-Carne. -gritaron los tres Rieras a la vez. Roberto asomó la cabeza por la puerta.

-Que bien os eduqué, por favor... -se auto alabó sonriendo.

Lali sonrió abrazada a Peter. Todavía tenía la oportunidad de que consiguiendo la beca musical la destinaran a Italia. Las esperanzas es lo último que se pierde. Tenía tres oportunidades: una el día del baile de graduación, la final nacional y la despedida del colegio. Y todo esto en tan solo una semana...

¡Estamos en la recta final! Les aviso, solo quedan dos capítulos más para el final de #Hermanos . Así que disfruten, y si les interesa, estoy escribiendo otra novela.
Un beso enorme, Cris.~

martes, 23 de octubre de 2012

Veinticuatro: EL INTERCOLEGIAL.



-¿Nerviosa? -le dijo Peter a Lali mientras ingresaban en el salón de actos.

-Si, mucho. -confesó la petiza. Los profesores les mandaban sentarse con el resto de sus compañeros. Cuando ya estuvieron sentados, coincidió que justo Macarena estaba sentada al lado de Lali y al lado de la pareja de morochos Pablo y Rocío.

-Hoy van a perder. -dijo Macarena mientras esperaban que North Way empease con su show.

North Way era el antiguo colegio de los Lanzani. Los dos estaban deseando ver a sus amigos, los cuales no actuaban poer si irían a apoyar a su colegio.

-Callate invecil. -respondió Rochi.

-¿Como me dijiste? -dijo Macarena.

-Invecil, por algo sos modelo ¿no? -Lali se tapó la boca intentando no reírse de la ocurrencia de su hermana.

-¿Y por algo vos sos rubia no?

-Si, porque su mamá lo es. Hay que estudiar más biología, che. -dijo Candela que estaba en la fila de atrás con Agustín y Victorio. En la de delante estaban Nicolás y Eugenia.

-Chicos, por favor... -dijo Mariano pasando por su lado. Ellos resignados miraron al frente hasta que...

Lanzani! -escucharon el grito de un hombre. Entonces los dos nombrados giraron su cabeza y en su rostro apareció una enorme sonrisa. Rochi se paró y abarazó a aquel hombre. Peter se paró y también lo abrazó.

-¿Y Emma? -preguntó Rochi cuando se separó de aquel morocho. Entonces se lanzó encima de una morocha que llegaba atrás de el.

-¿Como estás, Bauti? -le preguntó Peter mientras las mujeres gritaban.

-Soltero.. -contestó gracioso. Peter rió y lo volvió a abrazar pero se tuvo que separar que otra mujer se colgaba de su espalda.

-¿Quien soy? -preguntó aquella mina tapandole los ojos a Peter.

-Mmm...¿Ayelén? -preguntó tocando las manos que le tapaban los ojos. Ella se bajó y lo abrazó. Mientras Rochi ya estaba abrazando a otro pibe.

Felipe!

Azul!

Mía!

Benjamín!

Morena, Julieta, Manuel!

Martina, Guillermo, Gonzalo!

-Claramente los Lanzani eran populares por allá... -le dijo Pablo a Lali.

-Si, ¿cuantas minas más va a abrazar Peter?

-No se, pero aquel le está mirando la cola a Rochi... -la petiza le tapó los ojos a Pablo.

-No mires, es mejor para los dos.

-Chicos, os queremos presentar. -dijo Rochi cuno vió a su novio y a su cuñada mirando al frente. Los dos se giraron y miraron con el resto de sus amigos.

-Ellos son, Nicolás, Eugenia, Agustín, Victorio, Candela, Lali y Pablo. -dijo Peter.

-El es mi novio. -acotó Rochi señalando a Pablo.

-Y Lali la mía. -dijo Peter. Los dos nombrados sonrieron.

-¿Se van a North Way y ya están de novios? ¡Que mal! -se quejó uno de ellos.

-Bueno, y ellos son: Bautista, Emma, Ayelén, Felipe, Azul, Mía, Benjamín, Morena, Julieta, Manuel, Martina, Guillermo y Gonzalo. -dijo Peter por orden.

-Encantados. -dijo una rubia de ellas.- ¿Pero ustedes no tenían otro hermnao más? Una es Lali, otro Nicolás y...

-Ah... Gastón. El ahra está con su novia por allá. -dijo Rochi.- Lo perdimos hace un rato.

-Chicos, nos vemos después. Ahora Pilar nos llama. -se refería a una profesora. Se despidieron y los Lanzani se volvieron a sentar en su mismo sitio.

-¿Te puedo hacer una pregunta? -dijo Lali su novio asintió.- ¿A cuanas te comiste? -Peter no pudo evitar reir.

-A todas menos a Azul. -dijo después de pensarlo. Su novia le golpeó el pecho despacio.

-Sos un pirata.

-No, lo era. Ahora no. -dijo intentando llegar a su boca.

-¿Y que te hizo cambiar? -dijo separandose un poco. Peter sonrió sabiendo a donde quería llegar.

-¿Paula? -Lali le golpeó un brazo.- ¿Natacha? -volvió a recibir un golpe.- ¿Mariana Riera? -le iba a volver a golpear pero se dió cuenta de que era ella.

-Mirá que casualidad, así me llamo yo.

-¿A si? -entonces por fin, pudo llegar a los labios de su novia.

-Y ahora, vamos a presentar al grupo de North Way, Direcciones Cruzadas. -anunció Tato, el director, desde el escenario. Direcciones cruzadas estuvieron muy bien, cantaron canciones de los Jacksons 5 y de Michael Jackson. Iba a ser difícil ganarles, pero tenían que conseguirlo. Un escuela para chicos sordos los siguieron y el Club de Comedia Musical se fue a los camerinos a cambiarse y prepararse mientras escuchaban a sus contrarios.

Cuando ya todos estuvieron vestidos y maquillados Lali y Roci encontraron a Mimi sola en una esquina.

-Che, cuñi, -ese era su apodo de parte de Lali.- ¿te pasa algo?

-Es que, le dije a mis hermanos que vinieran a verme y no hay ni rastro de ellos. -explicó la rubia.

-Ufa... Lo siento, de verdad... -dijo Rochi abrazándola.

-Si te sirve de consuelo mi mamá tampoco va a venir. Siempre tiene algo que hacer. -dijo Lali. Las tres se abrazaron antes de encontrarse con el resto del grupo en un círculo. Unieron sus manos contaron hasta quince y salieron al escenario. Allá, la mismísma Lali los presento.

-Ahora, llegó la hora de actuar del último, pero no menos importante, grupo. Con todos ustedes, somos el Club de Comedia Musical del Mandalay.

Lali y Rochi se encontraban en el medio del escenario con una ropa un tanto extraña. Lali llevaba una pollera verde fósforo, una remera blanca con algunos adornos raros en negro. Rochi iba igual excepto por la pollera que la de ella era rosa.

Starships empezó a sonar (http://www.youtube.com/watch?v=6DRI9q9Dsmw&feature=plcp). Las dos hermanas cantaron lo mejor que podían y hubo dos cosas que las sorprendieron. Una, es que los chicos de North Way fueron los primeros en pararse y animar a las chicas. Y dos, es que Mayte se encontraba entre el público, con Julia y Roberto.

Las chicas cuando acabaron la canción se hicieron una reverencia y salieron del escenario a cambiarse por una remera larga blanca y unos leggins negros. De esa misma manera salió Mimi al escenario. Sin presentarse ni nada empezó a entonar Perfect, de P!nk (http://www.youtube.com/watch?v=K3GkSo3ujSY&feature=plcp ).

La rubia cantó todas y cada una de las palabras de la canción sintiendolas de verdad. Estaba sufriendo pero ella sabía que era perfecta. Totalmente perfecta para los que ella quería. Gastón desde un costado del escenario miraba a la madre de su hijo. Pero Lali y Rochi lo sorprendieron por detrás y el no pudo evitar abrazarlas fuerte. Una lágrima se escapó, pero rápidamente la limpió se separó de ellas y se encontró con sus sonrisas. Cuando la rubia acabó la canción el público esplotó y no hubo ni una sola persona que se resistiera a aplaudir. Todo el Club se unió a ella en el escenario y juntos cantaron Keep Holding On, de Avril Lavigne (http://www.youtube.com/watch?v=z8mmed57idY ).



-Mimi... -una voz a su espalda la sorprendió mientras volvía a los camerinos despacio. Se giró y se encontró con dos rubios mirandola. Corrió, como pudo, y los abrazó fuerte.

-Hola, linda. -dijo el otro rubio ya que estaba ella ya estaba llorando.

-Tranquila, no llores. -le suplicó su hermana.

-Vinieron... -dijo cuando los miró a los ojos.

-Si, llegamos un oco tarde pero no lo suficiente para perdernos tu preciosa canción. -dijo el, Alberto.

-Siempre te gustó mucho. -dijo su hermana, Gema, acariciandole el pelo.

-¿Hablaron con papá y mamá? -preguntó limpiandose las lágrimas.

-No, en realiad, discutimos. No nos parece bien lo que te hicieron... -dijo Alberto.

-Echarte de casa en vez de ayudarte, no es manera de tratar a una hija. -dijo enojada Gema.

-Por cierto, ¿como va esa pancita?

-Bien, aun que un poco angustiada... -dijo Mimi.

-¿Por que princesa? -siempre fue la princesa de sus hermanos. Ellos eran 5 y 7 años mayores que ella y eso fue lo que hizo que siempre la trataran como tal.

-Porque tengo miedo. No se nada. Además no tengo quien me ayude a cuidarlo, quien me ayude a criarlo...

-Pero, ¿y el papá?

-¿Gastón? El si está el y su familia fueron los padres que yo necesité durante todo este tiempo.

-Bueno, mirá. Nosotros ahora queremos conocer a ese tal Gastón, le vamos a dar nuestro número. En cuanto te pongas de parto que nos llame, nosotros venimos y después vemos que hacemos. -dijo Gema con esa dulzura que la caracterizaba.

Los tres hermanos caminaron hasta que encontraron a Gastón con Lali y Nicolás en una esquina del gran salón de actos.

-Gas... -dijo Mimi. El, en seguida se giró y reconoció a sus cuñados. Se presentó y presentó a sus hermanos.

-Bueno, Gastón. Nosotros te vamos a dar nuestro número y te pedimos por favor que nos llames cuando valla a nacer.

-Y cuidala, cuidenla. -dijo su hermano mayor.

-No te preosupes. Acá va a tener hermanos de sobra. -dijo medio riendo Nicolás.

-¿Cuantos hermanos son? -preguntó Gema, de chusma.

-Somos tres Riera y dos Lanzani. -dijo Lali.

-Ah.. Entonces podemos estar tranquilos. -dijo Alberto.

Alberto y Gema se despidieron y el resto tuvo que volver a los camerinos porque en breves darían el resultado del intercolegial. En menos de diez minutos obligaron al Club de Comedia Musical subir al escenario para recibir la noticia. Los tres equipos estaban allá. Y el encargado de anunciar el resultado sería uno de los jueces.

-En el tercer puesto... ¡Los chicos de la escuela de Sordomudos! -anunció con ánimo. Los chicos recogieron su trofeo y salieron del escenario quedando tan solo los dos equipos finalistas en el. Los chicos del Mandalay se agarraron de las manos mientras esperaban que el juez diera la noticia.

-Y los ganadores de esta eliminatoria son.... -el redoble.- ¡El Club de Comedia Musical del Mandalay!

Los mandalayos levantaron todas sus manos unidas y saltaron de alegría. Rochi se acercó a sus excompañeros de escuela a felicitarlos.Los encargados de recoger el trofeo fueron Gastón y Mimi que lo alzaron anunciando su victoria.