-Buenos días, alumnos de Duendes Verdes. Y bienvenidos
a este curso escolar 2001/2002. Os habla el director Marvin. Las
clases empezarán en cinco minutos, por eso me gustaría pediros que
todos os vayáis desplazando hacia vuestras clases. También os
recuerdo que mañana por la tarde se realizarán las pruebas para los
equipos de football, soccer, baloncesto y para las animadoras; y el
miércoles las pruebas para el resto de clubs. Muchas gracias.
Esto sonó a las ocho de la mañana por los pasillos
llenos de adolescentes de Duendes Verdes. Lola Forbes estaba abriendo
su taquilla por primera vez del año.
-Mira, Inés, esta es tu taquilla. -le dijo Isabella
Flint a una chica que Lola no conocía.- Aquí tienes la contraseña.
Ahora tienes clase de Matemáticas. A la hora de comer te espero en
la puerta del comedor. Si necesitas algo...
-Voy a estar bien, Isabella. Ve tranquila a tu clase.
-dijo aquella chica. Se besaron las mejillas e Isabella se fue a su
clase, casi corriendo.
Lola colocó un par de libros en la taquilla, cogió su
horario y miró lo que le tocaba. Era clase de Historia. Tenía que
atravesar todo el pasillo, subir las escaleras y atravesar otro
pasillo en el piso de arriba. Bufó, cerró su taquilla con fuerza y
empezó a caminar. Un chico posó su brazo en los hombros de Lola.
-Lola, Lola, Lola... ¿Cómo te fue el verano? -le
preguntó él.
-Hola Ryder... -dijo ella, sin hacerle mucho caso.
-¿Qué clase tienes ahora? -preguntó él.
-Historia.
-Mira por donde, yo también. Vamos juntos.
Ryder Johnson era la estrella del equipo de baloncesto,
o eso pretendía ser ahora que Mason Flint le había dejado el camino
libre. Era un gran escolta, pero no tanto como Mason. Era creído,
chulo y mujeriego. Quería salir con Lola (igual que quería salir
con otras cien chicas), porque ella fue la capitana del equipo de
animadoras el año pasado y tenía muchas posibilidades de serlo otra
vez ese año.
Las clases empezaron ese año con alegría para muchos,
el primer día y el último eran los únicos buenos del todo el año.
A la hora de la comida se escuchaban muchas voces y todos los
adolescentes se sentaban en distintas mesas. Lola “estaba obligada”
a sentarse en la mesa con el equipo de football y algunas animadoras.
-Lola, buenos ojos te vean. -le dijo su amiga, Grace
Young. Lola no se había dejado ver mucho ese verano.
-Estuve de viaje mucho tiempo. -explicó ella, apoyando
su bandeja en la mesa.
-¿Y no pudiste ni llamarnos o algo así? -se quejó
Claire Lee, su otra amiga.
-Estuve muy ocupada. -dijo ella, sin querer dar más
explicaciones. Isabella las interrumpió.
-Hola chicas. -dijo con una sonrisa. Grace se levantó y
la abrazó, eran amigas de la infancia. Estaba acompañada por Inés.-
Quería presentaros a Inés, es una alumna de intercambio española y
está viviendo en mi casa.
-¿He oído española por aquí? -dijo Ryder,
interrumpiendo.
-No, Ryder, te equivocas. -le dijo Isabella, de malas
formas.
-¿Cómo está tu hermanito, Flint? -le preguntó de
mala forma, también.
-Mejor que nunca.
-Me alegro.
Mason y Ryder habían tenido un par de discusiones y
alguna pelea en el último año. No se llevaban nada bien e Isabella
tampoco lo quería demasiado...
-Espero verte más por aquí, bonita. -le dijo Ryder a
Inés, que estaba un poco desconcertada.
-No le hagas caso, es un imbécil. -dijo Lola.
-Nos vamos a nuestra mesa. -dijo Isabella, antes de irse
volvió a abrazar a Grace.- Nos vemos luego, amiga.
Cuando se estaban yendo, una mano agarró a Isabella de
la muñeca. Era Owen Hall, ex-novio de Isabella y jugador de
football. Isabella le dijo a Inés que se fuera a sentar con sus
amigas, que ella iría en cuanto pudiera. Toda la mesa del equipo de
football y de las animadoras miraron como Isabella y Owen se iban a
una esquina a hablar.
-Julian... -lo llamó Lola y Claire. Julian Thomson era
jugador de football y actual novio de Claire. Éste se acercó y
rodeó a su chica con un brazo.- ¿Qué sabes de la pareja de esos
dos? -dijo señalando con la mirada a Isabella y a Owen.
-Que Owen quiere volver con ella, pero Isabella no le da
otra oportunidad. No le perdona que casi estuviera con Rachel King.
-aquella chica era la chica peor vista del colegio. Se había
acostado con medio género masculino de la escuela, tuvieran novia o
no.
-Pobre Isabella... -dijo Lola.
-Pobre Owen. -le corrigió Claire.- No hizo nada con
Rachel, se merece otra oportunidad.
Lola se calló lo que estaba pensando por no discutir
con Claire y menos con Julian, mejor amigo de Owen. Después de la
comida las clases continuaron, pero los alumnos pronto pudieron
volver a sus casas. Cuando Lola estaba saliendo de su clase de
Literatura se tropezó con Inés.
-Lo siento, no te vi. -dijo Inés, agachándose para
coger los libros que le habían caído a Lola.
-No te preocupes. ¿Tú estás bien?
-Sí, sí, tranquila. -dijo Inés.
-Eres una de las alumna de intercambio, ¿no?
-Así es.
-Encantada, soy Lola Forbes. -dijo ella, estrechando su
mano con la española.
-Eres animadora, ¿no? -preguntó Inés.
-Sí. ¿Cómo lo sabes? -las dos empezaron a caminar
hacia los autobuses escolares.
-Me explicaron que en la mesa donde tú comes durante la
comida es solo para los jugadores de football y las animadoras.
-Sí, fui capitana el año pasado. -dijo en un suspiro.
-No lo dices muy feliz... -dijo Inés, algo sorprendida.
-Es que no me gusta ser animadora. Pero es el único
lugar donde puedo hacer deporte en la escuela, no hay equipos
femeninos de nada.
-Lo se, Isabella me lo explicó. Al principio me
sorprendió mucho, en Madrid había equipos femeninos, yo jugaba en
uno.
-¿A qué deporte jugabas? -preguntó Lola.
-Al baloncesto.
-¿Baloncesto? -preguntó sorprendida Lola. Inés
asintió.- Me encanta el baloncesto. Mi padre jugó al baloncesto
profesionalmente y desde pequeña estoy muy interesada en el tema del
baloncesto. Pero desgraciadamente no hay equipo femenino.
-Bueno, yo de todas formas iba a acercarme mañana a las
pruebas para entrar en el equipo. -dijo Inés, sorprendiendo a Lola.
-¿Qué?
-Sí, no me pueden prohibir jugar aunque sea en el
equipo masculino. Es mi deporte, no me lo pueden quitar.
-¡Inés! -le gritó Isabella, agitando su mano en el
aire.
-Me tengo que ir. Nos vemos, Lola.
Inés se fue, pero dejó a Lola pensando. Inés no iba a
renunciar a su deporte, ¿por qué debía de hacerlo Lola?

Me encanta, un poco raro pero gusta!!
ResponderEliminarMásss Noveee!!