viernes, 25 de abril de 2014

Number twenty-eight: En casa.

Caminaba con Simon, acercándose a la academia de baile, más y más. Ya la podía ver a lo lejos, como la había extrañado. Su cartel, viejo y sucio, estaba más bonito que nunca. Entró y el portero le sonrió. Se sorprendió de no ver a nadie por los pasillos, pero Simon no. Subieron al tercer piso, donde estaba el salón en el que ensayaban siempre.


-¿Dónde está todo el mundo, Simon? -le preguntó, mientras subían las escaleras.

-No se... -dijo él, encogiéndose de hombros. Pero Charlotte se rió, lo concía demasiado bien para saber que si que sabía donde estaba todo el mundo. Pero lo que no pudo intuir fue todo lo que encontró en el salón de ensayo.

Pancartas, fotos, gente, amigos, profesores, desconocidos... Todos gritaron, aplaudieron y le sonrieron en cuanto entró en la habitación. La música sonaba de fondo y en una televisión se veía un video de ella bailando y cantando I wanna dance with somebody. Un montón de personas se acercaron para abrazarla y después se pusieron a lo suyo, a bailar.


-Yo voy con Carol. -dijo Liam, cuando estaban haciendo los equipos para jugar al soccer en el jardín de su casa.

-Pues yo con Bree, que juega al soccer de verdad. -dijo Eleanor. Las chicas se repartieron y la madre de Carol les lanzó el balón desde la ventana de la cocina.

Estaban jugando como niños pequeños. Patadas entre ellas, una se colgaba en la espalda de la otra... Oliver, Tyler y Sammuel se pararon para mirarlas.

-Yo me pregunto porque me hicieron esto a mi... -dijo Oliver mirándolas. Sam no pudo evitar reírse.

-¿Qué? -preguntó, ahogado en una risa.

-Me humillaron en público. -se quejó Oliver.

-¿Quieres decir como tú hiciste con ellas antes? -preguntó Sam. Davis salió de su casa y se acercó a saludar a Sam.

-¿Cómo estás, colega? -le preguntó, chocando las manos.

-Aquí... -dijo él sonriendo.- ¿Me haces un favor? Cambiale el sitio a Bree.

-Claro. -dijo sonriendo Davis. Entonces silbó y todos lo miraron.- Bree, cambio. Yo también quiero jugar.

Bree le sonrió a Caroline y salió corriendo del campo que los pequeños habían improvisado en el jardín de su casa. Davis ocupó su lugar. Amenazó a Carol con la mirada y ella hizo lo mismo. Bree se acercó a Sam, riéndose.

-¿Cómo estás? -le preguntó Sam, abrazándola.

-Bien. Contenta de estar en casa otra vez. -dijo Bree.

-Bree, ¿podemos hablar? -le preguntó Oliver. Bree lo miró sorprendida.

-¿Tú y yo? Creo que paso... -dijo mirándolo.

-Por favor, no le guardes rencor. -intervino Tyler.

-No te preocupes, en el fondo le agradezco que me haya unido con ellas. -dijo Bree, sonriendo. Después miró a Sam.- ¿Comemos juntos? -le propuso.

-Claro. Vamos a BridgeFood. -dijo él sonriendo. Pasó su brazo sobre los hombros de ella y los dos se fueron a comer juntos.


Alexis esperó el tren hacia Nueva York. Cuando llegó subió a él y se sentó en una esquina con los cascos puestos. Estaba moviendo las manos y golpeando las uñas contra la mesa al ritmo de una canción cuando unas adolescentes se acercaron a ella con una sonrisa. Ella arrancó uno de los auriculares y las miró.

-¿Nos firmas un autógrafo? -le preguntó una de ellas.

-Claro. -dijo sonriente Alexis. Firmó una hoja a cada una.

-Gracias. -dijo la adolescente, antes de irse con su amiga. Ella volvió a ponerse el auricular y esperó hasta llegar a Nueva York.

Como hacía siempre, primero dio un paseo. Notaba las miradas sobre ella y eso le gustaba. Después entró al bar donde solía comer. Se sentó en su mesa habitual y pidió lo de siempre. La camarera la había reconocido. Comió sola, pero con las miradas sobre ella, otra vez. Cuando estaba a punto de levantarse e irse él entró por la puerta. Al verla le sonrió y en vez de sentarse en la mesa de su lado, se sentó con ella.

-Hola. -dijo él.

-Hola. -contestó ella.

-Jason Bailey. -dijo él ofreciéndole la mano para estrecharlas.

-Alexis Thomson, un placer. -dijo ella tomando su mano y estrechándola.

-El placer es mío. -dijo él, sonriente. Los dos miraron el teléfono de Alexis, que estaba sonando encima de la mesa. Era Peter. Alexis dudó un segundo pero después cortó la llamada.- ¿La fama? -preguntó él riendo.

-La fama... -dijo ella, sonriente.

-¿Dejas que te invite a un café?

-Por supuesto.


A plena luz del día el cartel del bar donde trabaja no parece tan bonito como lo parece por la noche. Estaba cerrado, pero ella sabía que alguien iba a estar dentro. Cogió la llave de la puerta y la abrió despacio. Dentro cuatro chicas jóvenes barrían y otra mujer miraba unos papeles encima de la barra.

-¿Qué diríais si vuestra estrella volviera? -preguntó, llamando la atención de todas.

-¡Erika! -dijeron todas a la vez.

-¡Estoy de vuelta! -gritó ella, levantando los brazos.

1 comentario:

  1. Peter buscate a otra, ya no me gusta Lexy!!!!!
    Mássss Noveeee!!!

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