viernes, 24 de enero de 2014

Carrera musical.


En casa de Kayla y Eric, no había nadie despierto. Ambos en la cama, disfrutaban del sábado. Eric era profesor de la escuela, y los sábados no trabajaba. Y Kayla, era profesora de universidad, y tampoco trabajaba los sábados. Pero cuando el timbre de su casa sonó, tuvieron que levantarse. Tapados con sus batas, debido al frío, bajaron a la entrada.

-Buenos días. -dijo Eric, abriendo la puerta.

-Buenos días. ¿Vive aquí Kayla Marvin? -preguntó un hombre de pelo canoso y barba profunda.

-Sí, soy yo. -dijo Kayla asomándose por detrás de su pareja.

-Hola, soy Simon Trent, director de una compañía musical. Vengo porque me ha llegado una cover suya.

-Yo no mandé ninguna cover a ningún lado. -dijo ella, sorprendida.

-Lo se, pero una de mis mejores caza-talentos la ha oído cantar en un bar de Boston hace unos meses. Hemos estado debatiendo y hemos buscado más actuaciones suyas. Finalmente nos hemos decidido y tenemos una propuesta. Queremos lanzar su carrera musical. Somos de Estudios Blue Harmony.

-¿Cómo? -preguntó Eric, sorprendido. Pero más sorprendida estaba Kayla que no era capaz de hablar.

-¿Podríamos quedar en un bar o algo así y negociamos más tranquilamente? -preguntó Simon Trent.

-Si. ¿En el bar Cazadores de Duendes?

-¿Le viene bien esta tarde a las cuatro? -propuso el hombre de avanzada edad. Kayla asintió y él sacó una tarjeta suya.- Si pasa algo, por favor, llámeme.

El hombre se fue y Eric cerró la puerta. Miró a Kayla que estaba en estado de shock. Su sueño siempre fue triunfar en el baloncesto, pero la música siempre le encantó. Durante su infancia recibió clases de piano y en la universidad de guitarra. En casa de sus padres solía sentarse delante del piano y tocar y cantar algo. En su casa tenía una guitarra y cuando podía hacía lo mismo.

-Kayla... -le dijo su novio al verla tan impresionada.

-¿Me acaban de proponer una carrera musical? -pregunto ella. Eric asintió y ella gritó y se rió.- ¡Una carrera musical! -empezó a saltar y a abrazar a Eric.- Voy a hablar con un productor musical. -dijo cuando estuvo ya más calmada.

-Si, Kayla...

-Tengo que ir a decírselo a mis padres. -dijo levantándose de la mesa de la cocina donde desayunaba con Eric.- ¿Me acompañas? -le preguntó. El asintió feliz.

Los dos se vistieron y fueron a casa de los padres de Kayla. Cuando Kayla les contó lo que le acababa de pasar ellos no se lo podían creer. Se emocionaron, incluso la madre de Kayla soltó algunas lágrimas. Después de anunciarlo a su familia, Kayla volvió a su casa con su novio. Él cocinó ese sábado, mientras pensaba en la reunión que tenía esa tarde. Y cuando llegó a Cazadores de Duendes, saludó con una sonrisa a Brianna y a Noel que tomaban café en una esquina. Ella se sentó con Simon Trent, que ya estaba esperándola.

-Hola. -dijo sentándose con una sonrisa.

-Buenas tardes. -le dijo el hombre. Esta vez estaba acompañado por una mujer joven, rubia y bastante guapa.- Le presento a Brooke Trent, ella es la caza-talentos que la encontró.

-Encantada. -le dijo Kayla, estrechando la mano con ella.

-Es un placer conocerte Kayla. -le dijo ella sonriente.

-Bueno, esta reunión es principalmente para exponerte nuestro modo de trabajo y lo que pretendemos hacer con tu carrera. -explicó Simon Trent. Él sacó un montón de papeles y los posó sobre la mesa. Habló sobre el modo de trabajo, las condiciones del contrato... Había cosas que Kayla no comprendía, pero para eso estaba Brooke. Todo lo que Kayla no entendía Brooke se lo explicaba.

-Entonces, lo que tengo que hacer es pasar una especie de audiciones delante de los miembros de su Producción, ¿no? -preguntó Kayla, al final de la explicación.

-Exactamente. -dijo Brooke.

-¿Puedo pensarlo? Es que estoy en una situación delicada porque estoy esperando un bebé y tengo que comentárselo a mi pareja. -explicó Kayla.

-Por supuesto, Kayla. ¿Cuanto tiempo necesitas? -le preguntó Simon.

-Dos días. -dijo ella.

-En dos días, aquí mismo a la misma hora, ¿entonces? -Kayla pensó mentalmente si el lunes a las cuatro tenía algo que hacer.

-Está bien, el lunes aquí. -dijo Kayla.

Se despidieron y Brooke y Simon abandonaron el local. Ella le mandó un mensaje a Eric diciéndole que ya había terminado, que en un rato iría a casa. Pero se quedó un tiempo más en Cazadores de Duendes tomándose dos cafés más. Observó bien el local y entonces lo entendió todo. Ese local había sido decorado por Noel. Las paredes estaban cubiertas por ladrillos, los muebles eran de madera, pero lo más importante eran los detalles. Un mapa del mundo con una línea dibujada desde Bugle hasta París, pasando por Nueva York, ese era el recorrido que habían hecho hasta llegar a la capital francesa trece años atrás. Una foto de un grupo de adolescentes abrazándose en un gran círculo, foto que se habían sacado después de que ambos equipos -femenino y masculino- quedaran campeones nacionales. Una foto de un niño y una niña mirándose a un espejo, que representaban a su hermano y a él y a sus hijas, a los gemelos. La pista de baloncesto de las vías del tren, de noche y vacía, que representaba la separación del grupo y los tiempos juntos. Todo eso estaba sobre las paredes y nunca lo había visto. Había más detalles pero que no reconocía, seguramente detalles de la vida de Tara.

-Kayla, ¿estás bien? -le preguntó Tara, acercándose a ella y posando su mano izquierda sobre el hombro de la embarazada.

-Si, estupenda. -dijo sonriente.- Toma. -le pagó los cafés y se levantó.


Volvió sonriente a su casa y le contó a Eric todo lo hablado con Simon y Brooke. Los pensaron bien los dos las consecuencias de aceptar y firmar el contrato durante los dos días. Y finalmente Kayla decidió y Eric la apoyó, como hace siempre que ella quiere conseguir algo. Iba a firmar el contrato.

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