Kayla y el bebé llevaban ya dos días en el hospital y todavía les quedaba otro más. Eric dormía todas las noches con ellos y, durante el día, Kayla no paraba de recibir visitas. En el último día de su estancia, recibió visitas interesantes. Los primeros fueron Danniel, Lisa, Kelly y Leyda, acompañados por Molly.
-Buenos
días... -dijo con una sonrisa Molly. Los niños entraron corriendo a
ver al bebé. Ella primero saludó a Kayla.
-¿Qué
hacéis aquí, chicos? -preguntó Kayla, mirando como los pequeños
miraban a su hijo.
-Me
tocó ser niñera esta mañana y quisieron ir a dar un paseo. Así
que decidí venir a visitarte primero, y luego vamos a la pista de
las vías del tren. -le explicó Molly.- ¿Os vais a quedar mirando
al bebé y no vais a saludar a Kayla? -les dijo a los niños.
-Hola,
Kayla. -dijo Lisa, subiéndose a la camilla, al lado de Kayla. Del
otro lado subió Leyda. Danniel se quedó con Molly a los pies de la
cama, que tenía a Kelly en brazos.
-¿Cómo
estás? -le preguntó Leyda.
-Cansada.
Ser madre es agotador, ahora entiendo a vuestras madres. -les dijo
ella. Todos se rieron.
-Es
un niño precioso. -le dijo Molly.
-¿Quieres
cogerlo? -al decir esto, Molly asintió con una sonrisa. Kayla la
ayudó y ella meció al niño en sus brazos.
Cuando
los chicos se estaban yendo, Brianna entró con su ambo blanco.
-Cuanta
gente aquí... -dijo Brianna. Todos los niños corrieron a besarle
las mejilla.- ¿A dónde vais ahora? -le preguntó a Molly.
-A
jugar al baloncesto. Hasta luego chicas. -dijo saliendo con los
cuatro niños.
Cerca
del mediodía Kayla y Eric eligieron el nombre del bebé. Y por la
tarde, Harry Goldman entró en la habitación de hospital de Kayla
Marvin.
-Entrenador...
-dijo sonriente cuando lo vio por la puerta. Ella estaba haciendo que
su hijo se durmiera en sus brazos.
-Marvin...
-la saludó Goldman. Se acercó y le besó la cabeza.- ¿Cómo está
este campeón?
-Está
perfecto. ¿Y este otro campeón? -preguntó hablando de su antiguo
entrenador.
-Viejo...
-dijo riendo Harry Goldman.- Me dijo el descarado del capitán de tu
equipo -Wesley Marshall- que aun no teníais nombre para el bebé.
Típico de Shaw, siempre todo tarde... -dijo acordándose de la vez
que Eric Shaw llegó tarde a las pruebas para el equipo y casi se
queda fuera, sino fuera por William.
-Sí,
pero ya tiene nombre. -dijo Kayla sonriente.- Se llama Lucas. -dijo
mirando a su entrenador.- Y le apuesto lo que quiera que no sabe
porque.
-Pues
no tengo ni idea. -dijo el viejo.
-Resulta
que Eric, el otro día, me trajo el anuario para que no me aburriera
aquí. Y me sorprendió ver la página del equipo. Venía su nombre
completo y yo no sabía que tenía un segundo nombre. Le pregunté a
Eric y me dijo que sí, que lo leyó muchas veces arreglando papeles
cuando era delegado. Entonces, a él se le ocurrió que nuestro hijo
se podía llamar como nuestro entrenador favorito: Harry Lucas
Goldman. Por eso, mi hijo se va a llamar Lucas Shaw. -le explicó
Kayla. El viejo Goldman le sonrió, entonces Eric entró en la
habitación.
-¡Qué
agradable sorpresa! -dijo cuando vio a Harry. Este lo abrazó.
-Desgraciado...
-le dijo él.- Gracias por escoger mi segundo nombre para vuestro
hijo. -le dijo a Eric, palmeándole la mejilla. Éste se rió.
-De
nada. Es lo mínimo que podíamos hacer después de todo lo que usted
ha hecho por nosotros. -dijo Eric.
-Me
vais a hacer llorar... -confesó él frotándose los ojos. La pareja
se rió.
-¿Quiere
cogerlo? -preguntó Kayla. Pero Goldman negó.
-Hace
mucho tiempo que no cojo a un bebé en brazos y no quiero matar a un
niño que lleva mi nombre. -dijo Goldman.
-Vamos,
lo cogí hasta yo y no le pasó nada. -le dijo Eric. Goldman cedió y
cogió al pequeño en brazos.
-¿Cuando
volvéis a casa? -le preguntó Harry mirando al bebé en sus brazos.
-Este
misma tarde. -dijo Kayla.
-Eso
te venía a decir. -dijo Eric. Los dos lo miraron.- Ya te firmaron el
alta. Nos podemos ir cuando queramos.
-Me
quiero ir ya. -dijo Kayla. Su pareja se rió.- Harry, ¿quiere
acompañarnos a casa y así pasa más tiempo con su tocayo? -el viejo
asintió y sonrió. Kayla y Eric recogieron sus cosas, se despidieron
y abandonaron el hospital. Eric condujo hasta su casa y cuando
llegaron invitaron a pasar a Goldman. Kayla acostó al bebé y los
tres se sentaron en la cocina, a tomar un café.
-También
me dijo Marshall -Wesley Marshall, capitán del equipo de Kayla- que
era el número catorce de su equipo. ¿Qué quiso decir? -preguntó
Harry.
-Lo
que pasa es que en nuestro equipo no hay ningún número catorce,
entonces decidieron darle ese número a Luke. -explicó Kayla.
Goldman se rió y negó con la cabeza.
-Menudo
equipo tienes... -musitó.
-Lo
se, pero así éramos nosotros también. -dijo Eric.
-No.
-dijo Goldman, hizo un silencio y la pareja esperó a que siguiera
hablando.- Vosotros erais peores. ¡Cómo teníais las hormonas! -se
quejó el viejo.
-Tampoco
éramos tan malos... -dijo Eric.
-No,
éramos muy buenos. -corrigió Kayla, sonriendo.- Voy a mirar como
está Luke. -dijo levantándose.
-Serás
una madre histérica. -le dijo Eric, mirando como subía las
escaleras. Kayla le hizo burla y le echó la lengua.
-Lo
será. Pero esas son las mejores... -le dijo Goldman. Eric se rió.
Si tengo suerte, en unas horas subiré otro capítulo.
Un besito,
Cris.~

me encanto el nombre :)
ResponderEliminarQue lindoss!!!
ResponderEliminarMásss Noveeee!!!!