domingo, 9 de marzo de 2014

El catorce, Lucas.


Kayla y el bebé llevaban ya dos días en el hospital y todavía les quedaba otro más. Eric dormía todas las noches con ellos y, durante el día, Kayla no paraba de recibir visitas. En el último día de su estancia, recibió visitas interesantes. Los primeros fueron Danniel, Lisa, Kelly y Leyda, acompañados por Molly.

-Buenos días... -dijo con una sonrisa Molly. Los niños entraron corriendo a ver al bebé. Ella primero saludó a Kayla.

-¿Qué hacéis aquí, chicos? -preguntó Kayla, mirando como los pequeños miraban a su hijo.

-Me tocó ser niñera esta mañana y quisieron ir a dar un paseo. Así que decidí venir a visitarte primero, y luego vamos a la pista de las vías del tren. -le explicó Molly.- ¿Os vais a quedar mirando al bebé y no vais a saludar a Kayla? -les dijo a los niños.

-Hola, Kayla. -dijo Lisa, subiéndose a la camilla, al lado de Kayla. Del otro lado subió Leyda. Danniel se quedó con Molly a los pies de la cama, que tenía a Kelly en brazos.

-¿Cómo estás? -le preguntó Leyda.

-Cansada. Ser madre es agotador, ahora entiendo a vuestras madres. -les dijo ella. Todos se rieron.

-Es un niño precioso. -le dijo Molly.

-¿Quieres cogerlo? -al decir esto, Molly asintió con una sonrisa. Kayla la ayudó y ella meció al niño en sus brazos.

Cuando los chicos se estaban yendo, Brianna entró con su ambo blanco.

-Cuanta gente aquí... -dijo Brianna. Todos los niños corrieron a besarle las mejilla.- ¿A dónde vais ahora? -le preguntó a Molly.

-A jugar al baloncesto. Hasta luego chicas. -dijo saliendo con los cuatro niños.

Cerca del mediodía Kayla y Eric eligieron el nombre del bebé. Y por la tarde, Harry Goldman entró en la habitación de hospital de Kayla Marvin.

-Entrenador... -dijo sonriente cuando lo vio por la puerta. Ella estaba haciendo que su hijo se durmiera en sus brazos.

-Marvin... -la saludó Goldman. Se acercó y le besó la cabeza.- ¿Cómo está este campeón?

-Está perfecto. ¿Y este otro campeón? -preguntó hablando de su antiguo entrenador.

-Viejo... -dijo riendo Harry Goldman.- Me dijo el descarado del capitán de tu equipo -Wesley Marshall- que aun no teníais nombre para el bebé. Típico de Shaw, siempre todo tarde... -dijo acordándose de la vez que Eric Shaw llegó tarde a las pruebas para el equipo y casi se queda fuera, sino fuera por William.

-Sí, pero ya tiene nombre. -dijo Kayla sonriente.- Se llama Lucas. -dijo mirando a su entrenador.- Y le apuesto lo que quiera que no sabe porque.

-Pues no tengo ni idea. -dijo el viejo.

-Resulta que Eric, el otro día, me trajo el anuario para que no me aburriera aquí. Y me sorprendió ver la página del equipo. Venía su nombre completo y yo no sabía que tenía un segundo nombre. Le pregunté a Eric y me dijo que sí, que lo leyó muchas veces arreglando papeles cuando era delegado. Entonces, a él se le ocurrió que nuestro hijo se podía llamar como nuestro entrenador favorito: Harry Lucas Goldman. Por eso, mi hijo se va a llamar Lucas Shaw. -le explicó Kayla. El viejo Goldman le sonrió, entonces Eric entró en la habitación.

Qué agradable sorpresa! -dijo cuando vio a Harry. Este lo abrazó.

-Desgraciado... -le dijo él.- Gracias por escoger mi segundo nombre para vuestro hijo. -le dijo a Eric, palmeándole la mejilla. Éste se rió.

-De nada. Es lo mínimo que podíamos hacer después de todo lo que usted ha hecho por nosotros. -dijo Eric.

-Me vais a hacer llorar... -confesó él frotándose los ojos. La pareja se rió.

-¿Quiere cogerlo? -preguntó Kayla. Pero Goldman negó.

-Hace mucho tiempo que no cojo a un bebé en brazos y no quiero matar a un niño que lleva mi nombre. -dijo Goldman.

-Vamos, lo cogí hasta yo y no le pasó nada. -le dijo Eric. Goldman cedió y cogió al pequeño en brazos.

-¿Cuando volvéis a casa? -le preguntó Harry mirando al bebé en sus brazos.

-Este misma tarde. -dijo Kayla.

-Eso te venía a decir. -dijo Eric. Los dos lo miraron.- Ya te firmaron el alta. Nos podemos ir cuando queramos.

-Me quiero ir ya. -dijo Kayla. Su pareja se rió.- Harry, ¿quiere acompañarnos a casa y así pasa más tiempo con su tocayo? -el viejo asintió y sonrió. Kayla y Eric recogieron sus cosas, se despidieron y abandonaron el hospital. Eric condujo hasta su casa y cuando llegaron invitaron a pasar a Goldman. Kayla acostó al bebé y los tres se sentaron en la cocina, a tomar un café.

-También me dijo Marshall -Wesley Marshall, capitán del equipo de Kayla- que era el número catorce de su equipo. ¿Qué quiso decir? -preguntó Harry.

-Lo que pasa es que en nuestro equipo no hay ningún número catorce, entonces decidieron darle ese número a Luke. -explicó Kayla. Goldman se rió y negó con la cabeza.

-Menudo equipo tienes... -musitó.

-Lo se, pero así éramos nosotros también. -dijo Eric.

-No. -dijo Goldman, hizo un silencio y la pareja esperó a que siguiera hablando.- Vosotros erais peores. ¡Cómo teníais las hormonas! -se quejó el viejo.

-Tampoco éramos tan malos... -dijo Eric.

-No, éramos muy buenos. -corrigió Kayla, sonriendo.- Voy a mirar como está Luke. -dijo levantándose.

-Serás una madre histérica. -le dijo Eric, mirando como subía las escaleras. Kayla le hizo burla y le echó la lengua.


-Lo será. Pero esas son las mejores... -le dijo Goldman. Eric se rió.

Si tengo suerte, en unas horas subiré otro capítulo.
Un besito,
Cris.~

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