sábado, 18 de enero de 2014

Danniel.

-Danniel Evans, como no te levantes en diez segundos tienes un problema. -lo amenazó su madre. Él se sentó en su cama y frotó sus ojos.

-Buenos días, hijo. -le dijo su padre, besando su cabeza.

-Hola.

-¿Cómo dormiste? -le preguntó ayudándolo a vestirse.

-Bien.

-Hoy tienes entrenamiento. -le recordó.- Te va a ir a buscar la Tía Brianna después del entrenamiento.

-Vale.

-Vete a desayunar que si no tu madre se va a enfadar. -el niño fue hasta la cocina y su madre le sirvió el desayuno. Ryan se despidió de su familia y se fue a trabajar en su clínica de ortodoncia. Mónica llevó a Danniel a la escuela y cuando lo acompañó hasta la puerta se encontró con Cassandra, dejando a Leyda en la puerta.

Mónica! ¿Cómo estás? -la saludó Cassandra.

-Hola, Cassie. Hola, Leyda. -dijo Mónica.

-¿Y tú cómo estás, Danny? -le preguntó Cassie.

-Bien.

-Cariño, entrad que sino llegaréis tarde. -les dijo Mónica a los niños. Cada uno besó a su madre y cada una de ellas se fue por su camino, Mónica al centro a hacer la compra y Cassandra a buscar a Brianna para ir a correr como hacían todas las mañanas.

Durante las clases Danniel estuvo acompañado de sus dos mejores amigos: Jared y Albert. Los tres se conocían casi desde el nacimiento y eran amigos desde entonces. La única diferencia entre ellos era su deporte favorito. Jared jugaba al soccer. Albert se había decidido por el baseball. Y Danniel, por supuesto, era jugador de baloncesto. La tarde llegó y con ella el entrenamiento de Danniel con su equipo. Su entrenador era Brandon Cooper, ex-novio de Kayla y compañero de equipo de su padre.

-Chicos, tengo una buena noticia. -les dijo Brandon esa tarde.- Este sábado vamos a jugar nuestro primer partido. -todos los niños lo celebraron y aplaudieron. Ahora, cada uno con su papá o su mamá.

El entrenamiento había terminado y Brianna esperaba a Danniel en la puerta. Saludó a Brandon y después, de la mano de Danniel, se fueron al otro pabellón.

-¿A dónde vamos, tía? -le preguntó Danniel.

-A buscar a Molly. -le dijo Brianna.- Está entrenando y termina en media hora. Si apuramos seguro que llegamos a los últimos minutos del entrenamiento y a la elección de capitana. ¿Quieres ir? -el niño asintió feliz y los dos caminaron más rápido para llegar a ver un poco del partido que estaban jugando entre ellas las chicas de Duendes Verdes.

-Pásala Catherine, pásala. -le gritó William a su pívot.

Estoy sola! -le gritó Molly desde la linea de triple. Recibió el balón, tiró a canasta y el balón entró. Lo celebró con su compañera, Catherine, que le había dado un pase excelente. Brianna miró a su sobrino y lo vio sorprendido por el triple que había metido su casi tía.

-¿Viste el triple? -le preguntó Brianna.

-Si, moló mucho... -dijo él mirando a la pista donde las chicas seguían haciendo cosas impresionantes para Danniel.

-Última canasta, última canasta. -gritó William, anunciando que pronto se terminaría el entrenamiento. Mery Halder metió la última canasta en un contraataque sola.- ¡Bien, Mery! Venid. -ordenó William.- ¿Habéis pensado ya en una capitana?

-No, hemos decidido que preferimos votarlo ahora, contigo. -le informó Christine.

-Entonces, votemos. -dijo William.- Solo se puede votar por una jugadora y lo haremos si alguien la propone.

-Yo propongo a Molly. -dijo Daphne, su mejor amiga.

-Yo a Christine. -dijo Cecilia, pívot.

-Yo a Sarah. -añadió Lucy, alero.

-¿Ninguna más? -preguntó William, ninguna dijo nada lo que implicaba que deberían empezar a votar.- Muy bien, votos a Sarah. -tres votos, Lucy, Anna y Sophia.- Tres votos. Votos para Molly. -cuatro votos, Daphne, Danielle, Christine y Catherine.- Cuatro votos. Votos para Christine. -cinco votos, Cecilia, Karla, Sarah, Molly y Mery.

-¿Y tú a quien votas? Porque tu voto vale doble. -dijo Danielle.

-Yo no voy a votar. Vosotras jugáis, vosotras elegís. -dijo William.- Christine eres capitana, Molly sub-capitana.

-¿Eso que quiere decir? -preguntó Molly.

-Que después de Christine eres la que más manda. -explicó William.- Venga, para casa.

Las chicas empezaron a recoger y Molly se acercó a Danniel y a Brianna. Le dio un beso a Brianna y un abrazo a Danniel.

Metiste un triple! -le dijo Danniel, mientras Brianna conducía hacia casa de Ryan Evans.

-¿Te gustó? -el niño asintió.

-Jugáis todas muy bien.

-Me alegro que pienses eso. -le dijo Molly. Brianna dejó a Danniel en su casa y después a Molly en la suya. Danniel, lo primero que hizo en cuanto llegó fue meterse en la bañera.

-Y entonces Catherine se la pasa a Molly. Y Molly desde triple mete la canasta. ¡Fue increíble, papá! -le dijo mientras éste lo bañaba.

-¿De verdad? -preguntó Ryan.

-Si, y después hicieron un montón de cosas chulas más.


-Si quieres este año podemos ir a ver algún partido de Molly de vez en cuando. -le dijo Ryan. A Danniel se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja y su padre lo sacó de la bañera.

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