domingo, 19 de mayo de 2013

10.-





-Buen día... -dijo Lali que bajó la última a desayunar aquel lunes. El viaje para el partido la dejó derrotada. Pero para la suerte del equipo tanto ellos, como ellas ganaron. Ellas ganaron de 17 puntos, pero ellos tan solo de 1. Gracias a que tuvieron partido Mariola les perdonó su hora de entrenamiento y los dejó dormir más.

-Hola, dormilona... -la saludó Julia dejando su taza delante de ella.

-Despertate bien, hoy empezamos la mañana con Literatura Universal. -le dijo Daniela.

Que aburrido! -se quejó Gastón. Lali que estaba asu lado le golpeó un poco el brazo.

-No seas negativo. -le dijo ella. Todos rieron y los primeros en irse a la escuela fueron Candela, Irina y Sofía. Poco a poco se fueron todos. Los últimos fueron Peter, Nicolás, Pablo y Raul. Que se encontraron con Micaela y cuatro amigas más. Caminaron con ellas hasta el instituto. Cuando llegaron, Gonzalo y Sergio llegaron corriendo, los dos solían babear destrás de Miki y sus amigas.

-Allí estaremos. -le dijo Pablo a Miki.

-A las cuatro, justo después de comer. -les recordó ella. Se despidieron dejando a los chicos solos.

-¿Donde estaremos hoy por la tarde a las cuatro? -preguntó Gonzalo.

-Nosotros a ver minas a jugar al básquet, vos no se... -Raul le dió tres palmaditas en la cara a Sergio y Nicolás a Gonzalo, antes de entrar en sus respectivas clases.

La hora de la comida llegó y Candela, Euge y María caminaban tranquilas por los pasillos.

Mery! ¡Mery, Mery, Mery! -las tres se giraron y vieron llegar corriendo a Micaela con su amiga, Malena, que iban en la misma clase de Trigonometría que María.

-Decime. -le dijo María.

-Hoy, ¿después de comer se prenden a nuestro partido? -les propuso Malena.

-Avisen también a Lali, Euge e Irina. -le dijo Micaela.

-Dale, ¿por que no? -las cinco llegaron al comedor y agarraron sus respectivas comidas. Candela, Eugenia y María se sentaron en su mesa habitual, la mesa de Orange ball. Les explicaron a sus amigas lo ocurrido que también se prendieron. Después de la comida algunos de ellos se sentaron en un banco del patio del instituto, mientras otros iban a la biblioteca o a pasear para entretenerse hasta la siguiente hora que tenían.

Yo tengo clase en media hora! -se quejó Peter cuando entraron al partido.

-Si querés, andate. Pero yo me quedo. Mirá a aquellas de allá. -dijo Nicolás señalando un grupo de jugadoras preparándose para el partido.

-No, no, no... Yo me quedo. -dijo el al ver a aquellas mujeres.

-Vamos a sentarnos allá, bien cerca de la cancha. -dijo Raul.


-Che, y yo tengo clase de Latín. -dijo Eugenia.

-Miren a aquellos piratas. -dijo Candela señalando a sus compañeros.

-¿Quien los invitó? -preguntó retóricamente Irina. Pero entonces, vieron a una pelirroja saludándolos desde la cancha.

-Creo que ya se quien... -dijo Lali.

Se sentaron sin que ellos los vieran. Pero todo se estropeó cuando Peter se paró para ir al baño y pasó por delante de ellas. Cuando las vió se quedó petrificado. Lali corrió hacia el, lo agarró del brazo y lo empujó hasta la puerta de la cancha.

-¿Que hacen acá? -preguntó Peter, moleto.

-¿Que hacen ustedes acá? -retrucó ella.

-Carla nos invitó. -es justificó el.

-¿Carla? ¿Que les pasa con Carla?

-Nos pasa lo mismo que nos pasa con todas sus amigas, incluída Micaela. -dijo el.

-¿Por que me dices esto, a mi? -se quejó ella.

-Tu me preguntaste. -dijo el molesto.- ¿Que hacían ustedes acá?

-Malena nos invitó a nosotras.

-Mierda... -dijo Peter mirando en dirección al partido por encima de Lali. La agarró por los hombros y se escondieron atrás de unas máquinas de comida.

-¿Que pasa? ¿Que haces? -preguntó ella mirando hacia atrás.

-Allá están Alberto y Mariola. Acaba de ver a los chicos. Y seguramente después verá a las minas. ¡Vámonos! -dijo el saliendo con Lali de su escondite y caminado hacia el instituto.

-¿A donde vamos a ir? La profesora de Historia no nos dejará entrar ya en la clase. -dijo ella mirando hacia atrás por si los estaban siguiendo.

-Podemos ir al Parque. No creo que nadie nos vea allá. -dijo el agarrando la mano de Lali y saliendo del instituto. Pronto soltó la mano de la petiza al darse cuenta de que la estaba agarrando. Entraron al parque donde solo había viejecitos con sus perros, mamás con sus bebés o parejas caminando de la mano o a los besos en algún lado. Se sentaron debajo de un arbol y Peter sacó su Libro de Química mientras que Lali se puso sus auriculares para escuchar un poco de música.

Cuando el horario escolar terminó los dos agarraron sus cosas y volvieron a la academia. Allá ya estaban todos sus compañeros. Algunos ya preparados para entrenar con Alberto y otros preparándose.

El entrenamiento con Alberto fue duro, como siempre, pero efectivo. Habían estado practicado jugadas específicas que habían bautizado como NP, cortes, arriba... Nombres fáciles de recordar y jugadas sencillas. Al final, un partido como siempre, Alberto haciendo los equipos.

-Capitanes, -una mina y un pibe, siempre.- Eugenia, Nicolá. -risa por parte de los conocían "el secreto", como ellos lo llamaban.- Equipo de Euge, María, Cande, Ana, Ángela, Peter, Pablo, Gonza, Paco y Rafa. El resto, con Nicolás. Preparen jugadas durante 3 minutos. Entonces empezaremos el partido.

Los dos equipos se reunieron y pensaron en el quinteto inicial, las jugadas, los cambios y las posiciones. En el equipo rojo -o de Euge- De base ejercería, Ángela; escolta, Euge; alero, Rafa; alapivot, Peter; pivot, Pablo. En el equipo verde -o de Nico- Base, Lali; escolta, Gastón; alero, Rochi; alapivot, Irina; pivot, Raul. Alberto, arbitro.

Alberto lanzó la pelota naraja al aire y quien la palmeó más fuerte fue Raul. Por eso Lali la recibió y el equipo verde empezó atacando. Después de unos siete minutos jugando Lali pidió el cambio y Daniela entró sustituyéndola. Apretó la botella y un chorro de agua golpeó con fuerza su lengua. De repente sintió unas manos grandes masajeándo sus hombros.

-Vamos, peticita. Vos podés con Ángela, vos podés. Solo tenés que creértelo. Dale, vamos, vamos... -la animó el capitán del equipo Nicolás.

-No puedo, Nico. Es más fuerte y más grande que yo... -dijo antes de salpicarse con otro chorro de agua.

-Pero tenés mejor técnica y sos más rápida. Claro que podes con ella. Además eres del equipo verde y como no le ganemos a Euge me mato. ¿Escuchaste? Me mato. -la petiza rió y Nicolás se paró para dejar descansar a Irina y ejercer el de alapivot. Le chocó las dos manos a Irina y está se desplomó al lado de Lali.

-Che, Peter corre demasiado, es demasiado alto, fuerte.. ¡Demasiado todo! -se quejó Irina cuando tuvo aliento para hablar.

-Si, la verdad es que es el mejor del equipo masculino, al lado de su hermano. -acotó la más petiza.

-Quizás su hermano sea un poco mejor que el. -dijo observando como Pablo luchaba contra Raul y salía ganando.

El sonido que indicaba el final del partido llegó antes de lo esperado para todos. El equipo verde, de Nico, ganó por solo cinco puntos. Todos se fueron retirando hacia la academia despacio y sin prisa. Los últimos en salir fueron los hermanos Lanzani que se quedaron escuchando unos consejos por parte de Alberto. Al salir de la cancha se sorprendieron al ver a Lali con la esfera naranja en sus amnos y tirando en la canasta de la cancha exterior, cuando ya eran las nueve y la oscuridad cubría casi toda la extensión de Yeno.

-¿Que haces Lali? -preguntó Pablo.

-Practico. -dijo lanzando desde la linea de 6,75.

-Acabamos de entrenar, no creo que sea buena idea que sigas. -dijo Peter agarrando el balón que rebotó en el aro y calló en sus manos.

-Pasame la bola. -pidió Lali.

-Andá a descansar, es tarde y mañana tenemos clase. -le recomendó Peter.

-Por favor, pasámela. Si quiero ser la mejor con los entrenamientos no va a llegar. -dijo Lali acercándose a los hermanos y arrebatándole la esfera de debajo del brazo a Peter.

-¿Hacemos un trato? -dijo Pablo después de un silencio. Lali que iba a tirar un tiro libre lo miró.- ¿Nos dejás hacerte compañía por lo menos?

-Si me ayudan, si. -condición de parte de Lali.

-Perfecto. -dijo Pablo agarrando la pelota.- Consejo número uno, creételo. -lanzo desde la linea de tres y encestó.

-¿Que? -preguntó observando como la pelota pasaba por dentro de la red.

-Cree en vos. La primera en creer tienes que ser vos. Si no crees, no ganás. -dijo Peter jugando un uno contra uno a su hermano.

-¿Como lo hago?

-Lali, sos buena, rápida, manejás el balón, sos fuerte mental y físicamente. Confiá. -dijo Pablo.

-Se acabó la lección de hoy. Piénsalo mientras duermas. -Peter agarró la pelota, le guiñó un ojo a Lali y entró a la casa seguido por su hermano.

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