domingo, 17 de junio de 2012


10. El primer partido.
Hoy era su gran día. Toda la escuela estará allá. Sus amigas, su familia, sus profesores también. Y sin olvidarse de sus amigos y compañeros que compartírian esa tarde con ella.

-Estás nerviosa peti? -le preguntó León que estaba a su lado.

-Mucho, mirá cuanta gente hay. -los dos giraron la cabeza para ver todas las gradas cubiertas. Había gente con la cara pintada de los colores del equipo (negro y rojo), con la camiseta, gritando, animando, había cheerleaders gritando y bailando. En realidad a Abril no le caían bien las cheerleaders pero...

-Pues acostumbrate a la fama, porque nosotros no perdemos. -afirmó Juan.

Está tu prima Sofía! -exclamó León.- Es muy linda....

-Sos dos años más grande, León. Además Peter te mata si le tocas, la miras, la nombras o simplemente como sepas su nombre...

-Chicos, a elongar. ¡YA! -ordenó Peter. Los contrincantes comenzaban a salir a la cancha. Mientras el equipo de Abril corría al rededor de la cancha. Todos los contrincantes comenzaron a reir cuando vieron que una mujer se iba a enfrentar a ellos.

-¿De que se rien esos? Vamos a tener que enseñarles que no se rie de una señorita... -dijo Alan mirandolos desafiante.

-Dejalos Alan, no me importa... -todos miraron a Abril.- Si, no me importa porque se que doy motivos para reir. Normalmente las chicas de mi edad son las cheerleaders de los jugadores y la capitana está con el capitán del equipo como en las peliculas. Pero yo no, soy rara. Yo en vez de animar yo juego. Es normal que se rian...

-¿Que decís? -habló Juan.- Ahora se van a enterar de quien sos. Porque quiero que sepas que mejoraste mucho en este último mes, y que el la cancha no nos diferenciamos todos nosotros de vos.

-Claro que hay diferencias. Yo soy una nena y ustedes ya son unos hombres...

-Bueno nena... -Alan la miró de arriva a abajo.

-Chicos, ¿que hacen? -llegó Peter.- Tienen suerte que Pablo está hablando con Rocío, que sino...

-Tío, ¿cuanto queda para empezar?

-Cinco minutos. Sientense en el banco que voy a hablar con Pablo para elejir a los titulares.

Los dos morochos se reunieron a charlar durante dos minutos, mientras los jugadores charlaban sobre los contrarios... Cuando los dos adultos se acercaron, ellos se callaron.

-Muy bien, al grano. Titulares: Jacobo, Aitor, Lucas, Alan, Guido, Mateo, Andrés, Matías, Nicolás, Ramiro, Julián, León y Juán. A la cancha. -anunció Pablo.

-A romperla... -animó Peter. Los siete elegidos salieron a la cachan y todo el público aplaudió. Peter se sentó al lado de Abril, mientras Pablo daba algunas indicaciones en pie.- ¿Nerviosa?

-Si, mucho.

-No se si lo que te voy a decir te va a ayudar o no, pero te lo tengo que decir. En este último mes, ¿recordás que estubieron viniendo unas minas a verlos entrenar? -Abril asintió.- Esas minas hablaron ayer con nosotros. Nos dijeron que venían a verte entrenar solo a vos. Porque ellas también quieren jugar al rugby. A partir de la semana que viene van a empezar a entrenar con ustedes. Pero solo vas a jugar vos por una temporada, por lo menos hasta que encuentren alguna minita más para poder formar un equipo. Este puede ser tu pase para tener tu propio equipo. Si hoy demostrás que una mujer puede jugar al rugby perfectamente alguna va a querer ser como vos.

-Creo que no ayuda, estoy más nerviosa... -la morocha comenzó a ponerse algo pálida.

-Tranquila, todos confiamos. Tus compañeros, tus amigas, tus primos, tu mamá, yo, tu papá...

-Papá, no confia en mi... -confesó.

-Tu papá es quien más confia en vos, es más, estoy seguro de que en breves te va a poner a jugar. -le guiñó un ojo y se paró al lado de Pablo.

El partido comenzó. Los jugadores corrían de un lado a otro. Los cuatro que quedaban en banco comentaban alguna jugada, mientras que Peter y Pablo daban indicaciones a los jugadores del campo.

-Muy bien, cambios rápido. Abril, Santiago, Marcos y Stéfano, cambian por Alan, Guido, León y Juan. -Pablo los mandó pararse y se acercó a su hija.- ¿Estás segura? Mirá que no hay vuelta atras...

-Si, papá... -era la primera vez que le llamaba papá dentro del rugby. Pablo sonrió, ella entró a la cancha, le chocó la mano con León y comenzó a jugar.

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